22 mar 2012

7º Tiempo Ordinario (B)

7º Tiempo Ordinario (B)

Marcos 2,1-12


 1. Oración Inicial: Señor de la Vida, danos la gracia de acoger la Palabra de Dios.  Ilumínanos con tu luz, abre nuestra inteligencia y nuestros corazones para comprenderla.  Danos la voluntad, el valor y la gracia necesaria para vivirla en nuestras vidas.  AMÉN.  Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

 2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

 a) Introducción: Jesús se arroga el poder de perdonar pecados. Los maestros de la ley se escandalizan porque piensan que ese poder es exclusivamente divino. Jesús no los desmiente; al contrario, para demostrar que su poder de perdonar es auténtico, pone en juego su poder de sanar. Perdón y sanación revelan la potestad divina de Jesús. Además, ambos gestos quieren ser signo de la salvación completa, en cuerpo y alma, que Jesús trae y a la que el ser humano está destinado. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

 b. Leer el texto: Marcos 2,1-12: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

 d. ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?

2)    ¿Quiénes son sus protagonistas en el relato? ¿Qué sucede?

3)    ¿Qué estaba haciendo Jesús?  ¿Quiénes se acercaron y con qué motivo?

4)    ¿Qué es lo que descubrió Jesús en los amigos del paralítico y qué hizo después?

5)    ¿Cómo reaccionaron los escribas? ¿Por qué?

6)    ¿Qué hizo Jesús con el paralítico como respuesta a los escribas?

7)    Después de ver la acción liberadora de Jesús: ¿Qué impacto tuvo? ¿Cómo reaccionó el pueblo? ¿Qué decían?

 3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.


  1. ¿Qué aprendemos de los cuatro vecinos que querían de verdad al paralítico y se movilizaban con todas sus fuerzas para acercarlo a Jesús?
  2. ¿En que situaciones hemos puesto las leyes por encima de la vida de las personas?
  3.  En el texto de hoy descubrimos la coherencia de Jesús entre su predicación y su acción. El Reino no sólo debe ser anunciado, sino construido. La Buena Noticia no sólo tiene que ser dicha, sino mostrada. ¿En que momentos hemos sentido la falta de coherencia entre nuestra fe, palabras y acciones?
  4. Cuente un hecho donde el compromiso de la comunidad ha logrado algo maravilloso.
  5. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?
4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “"

 5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: ¿A qué nos compromete hoy la palabra y ejemplo de Jesús? Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante la semana mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Padre fiel que has permanecido actuando en la historia y que manifestaste tu fidelidad en la vida de Jesús tu hijo, actuando a favor de la vida y la dignidad de tus hijos e hijas, llénanos de tu espíritu para sepamos leerte en la historia y podamos actuar en ella en coherencia y radicalidad, siendo verdaderos protagonistas en la construcción de tu Reino.  AMÈN.  Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

 1.  El contexto en el cual se encuentra el texto del Evangelio de Marcos.  En Mc 1,1-15, Marcos ha mostrado cómo la Buena Nueva debe ser preparada y divulgada. Y enseguida, en Mc 1,16-45, se enseña cuál es el objetivo de la Buena Nueva y cuál es la misión de la comunidad. Ahora, en el capítulo 2, se muestra cómo el anuncio de la Buena Nueva, cuando se hace con fidelidad, es fuente de conflictos. En Mc 2,1-3,6, están representados cinco conflictos provocados contra Jesús por el anuncio de la Buena Nueva de Dios. En los años setenta, tiempo en el que Marcos escribe, el anuncio de la Buena Nueva había creado muchos conflictos a las nuevas comunidades. Estas no siempre sabían cómo afrontarlos y qué responder a las acusaciones de los romanos o judíos. El recuento de los cinco conflictos servía como manual de orientación.

 2. Conflictos en el Evangelio de Marcos: a) Los temas del conflicto: Los conflictos giran en torno a los temas fundamentales de la religión de la época: el perdón de los pecados, la comunión de la mesa con los pecadores, la práctica del ayuno, la observancia del sábado, la sanación de las personas en día de sábado. b) Los adversarios de Jesús: Los escribas representaban la doctrina religiosa, la catequesis. Los fariseos representaban las leyes, las prácticas religiosas, sobre todo aquéllas que tenían relación con la observancia del puro/impuro. Los discípulos de Juan Bautista representaban las otras tendencias mesiánicas. Los herodianos representaban el gobierno de la Galilea. Herodes Antipas gobernaba ya ¡desde hacía treinta años! (4 AC - 39 DC). Era, por así decirlo, el patrón de Galilea. c) Causas del conflicto: El primero tiene que ver con la relación con Dios: perdón de los pecados. El segundo con las relaciones con las personas: comer con los pecadores. El tercero con los usos religiosos: observancia del ayuno. El cuarto con la observancia de la ley de Dios: el sábado. Estos cuatro conflictos son provocados por otros contra Jesús. El quinto: provocado por el mismo Jesús, muestra la gravedad del conflicto entre la religión de su tiempo y Él.

 3. El pueblo busca a Jesús y quiere escuchar la Palabra de Dios. (Mc 2,1-2) Jesús está regresando a casa. Mucha gente se reúne delante de la puerta. Jesús acoge a todos y Marcos dice que Él anuncia la Palabra al pueblo. Muchas veces Marcos informa que Jesús anuncia la Palabra al pueblo pero pocas veces dice qué es lo que decía Jesús. ¿Qué enseñaba Jesús al pueblo? Él hablaba de Dios y usaba para esto ejemplos de la vida (parábolas) e historias del pueblo (Biblia). Hablaba partiendo de la experiencia que Él mismo tenía de Dios. El pueblo lo escuchaba con gusto (Mc 1,22.27). Sus palabras tocaban el corazón. A partir de la predicación de Jesús, Dios en vez de ser un juez severo que amenazaba castigo e infierno, se convertía en una presencia amiga, una Buena Noticia para el pueblo.

 4. La fe del paralítico y de sus amigos obtiene el perdón de los pecados. (Mc 2,3-5): Mientras Jesús está hablando llega un paralítico, llevado por cuatro personas. Jesús es la única esperanza para ellos. Suben sobre el terrado y descuelgan al paralítico delante de Jesús. Señal de mucha solidaridad. Jesús, vista su fe, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». En aquellos tiempos la gente pensaba que los defectos físicos, como la parálisis, fuesen castigos de Dios a causa de algún pecado. Los doctores enseñaban que tal persona era impura. Por esto, los enfermos, los pobres, y los paralíticos y se sentían rechazados por Dios. Pero Jesús no pensaba así. Aquella fe tan grande del paralítico y de sus compañeros era señal de que aquel hombre estaba en paz con Dios. Por esto Jesús declara: Tus pecados te son perdonados. Esto es: «Tú no estás lejos de Dios». Con esta afirmación Jesús negaba que la enfermedad fuese un castigo por el pecado de él.

 5. La reacción del pueblo: «Jamás hemos visto cosa igual» (Mc, 2,12): El paralítico se levanta, prende su camilla y se va: y todos exclaman: ¡Jamás hemos visto cosa parecida! Es claro el sentido del milagro: 1) Los enfermos no deben pensar que Dios les está castigando por cualquier pecado. 2) Jesús abrió un nuevo camino hacia Dios. Lo que la religión del tiempo llamaba impureza, no era ya un impedimento para que la persona se acercase a Dios. 3) El rostro de Dios que se revela a través de la conducta de Jesús es muy diferente del rostro severo del dios revelado por la conducta de los doctores.

6. No es posible seguir a Jesús viviendo como «paralíticos» que no saben como salir del inmovilismo, la inercia o la pasividad. Necesitamos como nunca reavivar en nuestras comunidades la celebración del perdón que Dios nos ofrece en Jesús. Ese perdón puede ponernos de pie para enfrentarnos al futuro con confianza y alegría nueva. El perdón de Dios, recibido con fe en el corazón y celebrado con gozo junto a los hermanos y hermanas, nos puede liberar de lo que nos bloquea interiormente. Con Jesús todo es posible. Nuestras comunidades pueden cambiar. Nuestra fe puede ser más libre y audaz.

6º Tiempo Ordinario (B)

6º Tiempo Ordinario (B)

Marcos, 1,40-45


1. Oración Inicial:
“Ven Espíritu Santo.  Danos la gracia de acoger la Palabra de Dios.  Ilumínanos con tu luz, abre nuestra inteligencia y nuestros corazones para comprenderla.  Danos la voluntad, el valor y la gracia necesaria para vivirla en nuestras vidas”. AMÉN.   Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2.   Lectura:   ¿Qué dice el texto?

 a. Introducción: El texto de hoy muestra cómo Jesús acoge a un leproso. En aquel tiempo, los leprosos eran las personas más excluidas de la sociedad, evitadas por todos. En Israel, el leproso fue considerado impuro y excluido no sólo de la sociedad, sino hasta de Dios (Lev 14,1-32). Quien se le acercaba también quedaba impuro. Veamos la actitud y qué hace Jesús. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Marcos, 1,40-45: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Hacer una segunda lectura, pausada y reflexiva.
 
c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

 d.  ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?

2)    ¿Cómo se expresa en este texto la marginación de los leprosos?

3)    Describe cómo Jesús acoge, sana y reintegra al leproso.  Intentemos observar bien todos los detalles.

4)    ¿Qué advertencia da Jesús al leproso sanado? ¿Cómo reaccionó a tal advertencia?

5)    ¿Qué consecuencia sufrió Jesús por asumir la causa de los excluidos?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida?  No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. ¿Qué leyes, creencias o tradiciones excluyen y maltratan hoy a las personas?
  2. A pesar de dos mil años de cristianismo, la exclusión y la marginación de ciertas categorías de personas continúan hasta hoy, tanto en la sociedad como en la Iglesia. ¿Cuáles son hoy, las categorías de personas excluidas y evitadas en la sociedad y en la Iglesia?
  3. ¿En nuestras actitudes cotidianas de qué manera excluimos y juzgamos a los demás?
  4. ¿De qué manera en nuestra comunidad nos mostramos injustos y excluyentes?
  5. ¿Cómo imitar hoy la conducta de Jesús con los excluidos?
  6. ¿Qué retos plantea a mi vida personal el seguimiento de Jesús y su proyecto?
  7. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?
4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “Si quieres, puedes limpiarme”.

 5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: En Jesús, quedan abolidas las fronteras que dividen a los seres humanos. ¿En qué acciones o gestos concretos podemos construir una comunidad más coherente con las exigencias del Evangelio? Llevamos una “palabra”.  Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante el día (semana)  mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Padre creador, que nos amas y nos llamas cada día a conformar nuestra vida en tu Hijo, nuestro hermano y maestro. Danos riesgo y libertad para asumir el proyecto de tu Hijo para la construcción de una sociedad justa e igualitaria en donde cada persona encuentre su propio lugar y valía, en la que la ley no sea utilizada para beneficio de unos cuantos privilegiados sino para defender la Vida en todas sus expresiones, especialmente aquella que se encuentra en situación de peligro o desprotección. Tú que vives y amas por los siglos de los siglos.  AMÉN.   Padre Nuestro, que estás… 

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más


 1. Acogiendo y curando al leproso Jesús revela el nuevo rostro de Dios (vs. 41-42): Profundamente compasivo, Jesús cura los dos males. En primer lugar, para sanar el mal de la soledad, toca al leproso. Es como si le dijese: “Para mí, tú no eres un excluido. ¡Te acojo como hermano!” En segundo lugar, sana la enfermedad de la lepra diciendo: “¡Quiero! ¡Queda limpio!” Para poder entrar en contacto con Jesús, el leproso había transgredido las normas de la ley. Jesús, para poder ayudar al excluido y así revelar el nuevo rostro de Dios, transgredió las normas de su religión y toca al leproso. En aquel tiempo, quien tocaba a un leproso se convertía en impuro a los ojos de las autoridades religiosas y ante la ley de la época.

 2. Dios acoge a los impuros: De forma inesperada, un leproso «se acerca a Jesús». Según la ley, no puede entrar en contacto con nadie.  Es un «impuro» y ha de vivir aislado. Tampoco puede entrar en el templo. ¿Cómo va a acoger Dios en su presencia a un ser tan repugnante? Su destino es vivir excluido. Así lo establece la ley.A pesar de todo, este leproso desesperado se atreve a desafiar todas las normas. Sabe que está obrando mal. Por eso se pone de rodillas. No se arriesga a hablar con Jesús de frente. Desde el suelo, le hace esta súplica: «Si quieres, puedes limpiarme». Sabe que Jesús lo puede sanar, pero ¿querrá limpiarlo?, ¿se atreverá a sacarlo de la exclusión a la que está sometido en nombre de Dios? Sorprende la emoción que le produce a Jesús la cercanía del leproso. No se horroriza ni se echa atrás. Ante la situación de aquel pobre hombre, «se conmueve hasta las entrañas». La ternura lo desborda. ¿Cómo no va a querer limpiarlo él, que sólo vive movido por la compasión de Dios hacia sus hijos e hijas más indefensos y despreciados?  Sin dudarlo, «extiende la mano» hacia aquel hombre y «toca» su piel despreciada por los puros. Sabe que está prohibido por la ley y que, con este gesto, está reafirmando la trasgresión iniciada por el leproso. Sólo lo mueve la compasión: «Quiero: queda limpio».

 3. Limpiar el mundo de exclusiones: Esto es lo que quiere el Dios encarnado en Jesús: el mundo de exclusiones va contra su compasión de Padre. No es Dios quien excluye, sino nuestras leyes e instituciones. No es Dios quien margina, sino nosotros. En adelante, todos han de tener claro que a nadie se ha de excluir en nombre de Jesús. Seguirle a él significa no horrorizarnos ante ningún impuro ni impura. No retirar a ningún «excluido» nuestra acogida. Para Jesús, lo primero es la persona que sufre y no la norma. Poner siempre por delante la norma es la mejor manera de ir perdiendo la sensibilidad de Jesús ante los despreciados y rechazados. La mejor manera de vivir sin compasión. En pocos lugares es más reconocible el Espíritu de Jesús que en esas personas que ofrecen apoyo y amistad gratuita a prostitutas indefensas, que acompañan a los enfermos de sida olvidados por todos, que defienden a homosexuales que no pueden vivir dignamente su condición… Ellos nos recuerdan que en el corazón de Dios caben todos.

 4. El leproso proclama el bien que Jesús le ha hecho y Jesús se convierte en excluido (vs. 45): En este relato de Marcos no es menos sugerente el mandato de Jesús de que no diga nada a nadie y el poco caso que hace de ello el "leproso" sanado. El "secreto a voces" lleva la intencionalidad de este evangelista, porque pretende poner de manifiesto que más importante que la aceptación por parte del sacerdote de su sanación, es proclamar que ha sido Jesús, el profeta de Galilea, quien le ha llenado el alma y el corazón de gratitud y de acción de gracias a Dios. La ley, aquí, frente al evangelio, también queda mal parada y, en cierta forma, anulada. Y si queremos, podemos ver que el "leproso" sanado, ni siquiera va al templo, al sacerdote. No le hace falta, porque el evangelio que Jesús trae en sus manos es más que esa religión que antes lo ha marginado hasta el extremo.



5. Jesús, que trae el evangelio, va a enfrentar a los seres humanos de su tiempo con todo lo que significa marginar a los pobres en nombre de Dios. Jesús se acerca a él, le toca (expresamente se dice que extendió la mano y le tocó, lo que implicaría que desde ese instante Jesús también quedaba bajo la ley sagrada de la contaminación); pero le sana y, con una osadía inaudita, le envía al sacerdote (a los que representan lo sagrado y el poder) para que sea un testimonio contra ellos y contra todo lo que pueda ser sacralizar las leyes sin corazón. El evangelio es un escándalo y pone de manifiesto eso de que los pobres nos evangelizan. Dios se hace vulnerable. Nos encontramos ante la fuerza poderosa de un "sistema" que debe ser vencido por la debilidad del evangelio. Lo lógica del sistema que está detrás de esa ley de santidad-sanidad, es la de auto conservación, hasta el punto de ser inexorable. Con esas realidades se encuentra Jesús en su vida y tiene que hacer opciones como las que aquí se muestran. La fuerza del Jesús taumaturgo, o médico, pasa a un segundo plano frente a su opción por los que viven día a día la miseria a que son reducidos todo los desgraciados.



6. Versículos Para la Meditación Personal: “Si quieres, puedes limpiarme”;  “Sintió compasión”;  “Extendió la mano y lo tocó”;  “Quiero, queda limpio”

30 ene 2012

5º Tiempo Ordinario (B)

5º Tiempo Ordinario (B)

Marcos 1,29-39


1. Oración Inicial:
Señor, no sanan las heridas y males del alma una hierba ni un bálsamo, sino tu Palabra, que todo lo sostiene y crea, siempre nuevo cada día. Señor, envía ahora sobre nosotros tu Espíritu con abundancia para que te escuchemos con todo el corazón y con toda el alma. AMÉN.    Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: En medio de su intensa actividad de profeta itinerante, Jesús cuidó siempre su comunicación con Dios en el silencio y la soledad. Los evangelios han conservado el recuerdo de una costumbre suya que causó honda impresión: Jesús solía retirarse de noche a orar. El episodio que narra Marcos nos ayuda a conocer lo que significaba la oración para Jesús. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Marcos 1,29-39: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Releerlo una segunda vez.


c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

a.    ¿Qué sucede en el relato? ¿Qué personajes están? ¿Qué escenas y momentos podemos distinguir?
b.    ¿Qué hace Jesús? ¿Cómo reacciona la gente? ¿Cómo reaccionan los discípulos?
c.    ¿Qué gesto personal hace Jesús en la madrugada? ¿Qué relación puede tener con su predicación, con lo que estaba haciendo?
d.    ¿Cómo reacciona Jesús a saber que la gente lo buscaba?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. Fijemos en los gestos de Jesús: «se acercó y, tomándola de la mano, la levantó». Son términos típicos de la resurrección. ¿Sentimos que el Señor nos dice también, «Levántense, resuciten, nazcan de nuevo»? Compartir.
  2. Ser cristiano(a) es, entre otras muchas cosas, luchar contra el mal, no quedarse de brazos cruzados cuando vivimos en un mundo con las cifras escalofriantes de pobreza y miseria que hoy padecemos. ¿Con qué gestos concretos nos hacemos cercanos a hermanos(as) que sufren o están marginados de la sociedad?
  3. Frecuentemente ya no sabemos estar a solas con el Padre. Hablamos mucho de Dios, pero hablamos poco con él. Parece que se ha olvidado la costumbre de Jesús. En las parroquias se hacen muchas reuniones de trabajo, pero no sabemos retirarnos para descansar en la presencia de Dios y llenarnos de su paz. Comentar.
  4. Cada vez somos menos para hacer más cosas. El riesgo es caer en el activismo, el desgaste y el vacío interior. ¿Caemos en esto a veces?
  5. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida.  «Jesús… se fue a un lugar solitario. Allí se puso a orar».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: «Vamos a otro lugar, para predicar también en las poblaciones vecinas…». ¿Cómo ser nosotros esta semana, discípulos misioneros(as)? Llevamos una “palabra”. Esa «palabra» que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente.

6. Oración final: Queremos estar atentos, Señor.  Cerca de nosotros hay situaciones de dolor, enfermedad, soledad, miseria, violencia e injusticia.  Anunciar tu Reino es hacer el bien, practicar el amor, vivir la solidaridad.  Enséñanos a orar, para buscar fuerzas en Dios, y vivir el Evangelio haciendo el Bien.  AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Contexto: En continuidad con los versículos anteriores (21-28), el pasaje describe la conclusión de una jornada típica de Jesús. Aquí está en Cafarnaún, un día de Sábado, y, después de haber participado en la liturgia en la sinagoga, Jesús continúa la celebración de la fiesta en la casa de Pedro, en un clima familiar. Con el ocaso del sol, terminado el descanso, Jesús continúa su ministerio, extendiéndolo a toda Galilea. El Evangelio nos presenta tres secuencias, que no es una crónica, para que el lector(a) sepa lo que ha hecho Jesús en Cafarnaún, sino que revelan el misterio grande de la salvación de Cristo, que trastorna nuestras vidas. Puede ayudar el estar atentos al recorrido que Jesús hace: de la sinagoga a la casa, al desierto, hasta todas las aldeas de Galilea. Y también en el correr de los tiempos que subraya el evangelista: al llegar la tarde, o sea al ocaso del sol y la mañana inmersa todavía en la obscuridad.

2. Dentro y fuera de la casa. El misterio latente en la persona de Jesús pretende desvelarse en torno a la casa de Pedro (¿símbolo de la Iglesia?) mediante numerosas sanaciones. La primera de ellas, que prepara todas las demás, parece dictada por un testigo ocular. La descripción es de una simplicidad extrema. Se excluye toda espectacularidad. El milagro no es teatro. El gesto de Jesús es natural. Pero, como todo gesto, lleva en sí una carga simbólica perenne. Las dos palabras centrales de la narración («la levantó... y se puso a servirles».) revelan que el poder de Jesús levanta al ser humano de su estado de postración para encaminarle sobre el sendero del servicio, que es el sendero de todo discípulo(a) (véase Mc 9,33-37; 10,35-45). Las demás sanaciones invitan a ver en Jesús a aquel que tiene poder para salvar al ser humano de sus miserias más profundas, cargando con todas nuestras enfermedades (véase Is 53,4; Mt 8,17). Todas son acciones elocuentes. Pero es todavía demasiado pronto para emitir un juicio acertado sobre la persona misteriosa de Jesús. El entusiasmo puede traicionar. Como los demonios, el ser humano debe callar y esperar.

3.  Misión evangelizadora: Jesús en el evangelio entra en la vida de las personas, es uno de ellos en su cotidianidad.  Lo acompañamos con Simón y Andrés a la casa de Pedro. La casa, el lugar íntimo done se comparte el techo, la mesa. Allí se encuentra con una anciana enferma, la suegra de Pedro, Jesús se acerca, la toma de la mano y la levanta. Un gesto tan simple como es el acercarse, y tomar de la mano hace el milagro de recuperar a esta mujer, que no sólo recupera su salud, sino su capacidad de servicio. Al atardecer muchos vinieron a buscarlos, y relata el evangelista que Jesús continuó sanando. Era común en la época de Jesús que los enfermos fueran tenidos por malditos o poseídos por espíritus malos, de manera que eran alejados, excluidos y nadie se atrevía a acercarse a ellos. Jesús, al contrario, se entrega con amor y dedicación a su cuidado, siendo su servidor.  La acción de sanación, la lucha contra el mal, la liberación del ser humano es la práctica habitual de Jesús. Tan importante como hacer el bien, es evitar el mal y luchar contra él, dar la vida para ir devolviendo la paz, la salud, el bienestar, la felicidad... a todos aquellos que la han perdido. Anunciar hoy el Reino exige construirlo simultáneamente. La evangelización, la nuestra, con la de Jesús, no puede ser sólo cuestión de hablar, sino de hacer, de construir: luchar contra el mal, sanar, curar, rehabilitar a los hermanos, ponernos a su servicio, acompañar y dignificar la vida que, en todas sus manifestaciones, es manifestación de la mano liberadora de Dios.

4. «Allí se puso a orar»: Esa misma noche, «de madrugada», entre las tres y las seis de la mañana, Jesús se levanta y, sin avisar a sus discípulos, se retira al descampado. «Allí se puso a orar». Necesita estar a solas con su Padre. No quiere dejarse aturdir por el éxito. Sólo busca la voluntad del Padre: conocer bien el camino que ha de recorrer. Sorprendidos por su ausencia, Simón y sus compañeros corren a buscarlo. No dudan en interrumpir su diálogo con Dios. Sólo quieren retenerlo: «Todo el mundo te busca». Pero Jesús no se deja programar desde fuera. Sólo piensa en el proyecto de su Padre. Nada ni nadie lo apartará de su camino. No tiene ningún interés en quedarse a disfrutar de su éxito en Cafarnaúm. No cederá ante el entusiasmo popular. Hay aldeas que todavía no han escuchado la Buena Noticia de Dios: «Vamos… para predicar también allí».

5. Las tinieblas transfiguradas por la luz de Cristo: El tema de la noche, de la obscuridad, de las tinieblas, atraviesa un poco toda la Escritura, desde los primeros versículos, cuando la luz aparece como la primera manifestación de la fuerza del amor de Dios, que crea y salva. A las tinieblas sigue la luz, a la noche el día y paralelamente la Biblia nos hace ver que también a la obscuridad interior que puede invadir al ser humano, sigue la luz nueva de la salvación y del encuentro con Dios, del abrazo en aquella mirada suya luminosa que embelesa. «Por ti las tinieblas son como la luz», dice el salmo (138,12) y es verdad, porque el Señor es la misma luz: «El Señor es mi luz y mi salvación» (Sal 26,1). En el Evangelio de Juan, Jesús afirma de si mismo que es la luz del mundo (9,5), para indicarnos que quien Le sigue no camina entre tinieblas; de hecho, es Él quien, como Palabra de Dios, se convierte en lámpara para nuestros pasos en este mundo (Sal 118,105).

24 ene 2012

4º Tiempo Ordinario (B)

4º Tiempo Ordinario (B)

Marcos 1,21-28


1. Oración Inicial:
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. AMÉN.    Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El texto de hoy habla de la admiración de la gente viendo cómo Jesús transmite su enseñanza, después presenta el primer milagro que se refiere a la expulsión de un demonio (Mc 1,23-26) y finalmente habla de nuevo de la admiración de la gente, ante la enseñanza de Jesús y de su poder de arrojar espíritus inmundos (Mc 1,27-28). Cuando en Mc 1,14-15 se anunciaba el tiempo nuevo del Reino de Dios, es ahora cuando se va a describir por qué es verdaderamente nuevo y cuál es su alcance. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Marcos 1,21-28: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Releerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)     ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?
2)     ¿Qué sucede en el relato? ¿Qué personajes están? ¿Qué escenas y momentos podemos distinguir? ¿Qué día y en dónde transcurre el relato?
3)     El espíritu del mal no tiene ningún poder delante de Jesús. ¿Qué impacto produce esto sobre la gente? ¿Qué autoridad reconocían en Jesús?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. ¿La actuación de nuestra comunidad produce admiración entre la gente? ¿Cuál?
  2. Jesús actuaba de tal manera que nadie quedaba indiferente ante él; unos lo admiraban, otros no podían soportar su libertad y su cercanía a Dios Padre. Mi actuación, la de nuestra comunidad: ¿Interpela a la gente que nos ve y nos rodea, impresiona, cuestiona, hace reflexionar, alegra, libera, trae paz, justicia y esperanza, o deja indiferentes a los demás?
  3. La palabra de Jesús fue siempre una palabra autorizada, llena de verdad y de vida; por eso expulsaba demonios y liberaba a los oprimidos por el mal: ¿Creemos que nuestra tarea, como anunciadores de la buena nueva, es ayudar a todos los seres humanos a liberarse de las trabas que nos les permiten crecer con libertad y espontaneidad?
  4. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «¿¡Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad !».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: Predicar el R. de D. es comprometerse activamente en acciones liberadoras y de vida para los demás: ¿Qué podemos hacer por la vida de los que te rodean en esta semana? Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente.

6. Oración final: Señor, queremos aprender de tu ejemplo. Enséñanos con  autoridad. Cambia nuestros corazones,  Ayúdanos a seguir tu ejemplo.  Queremos predicar el evangelio con solidaridad y amor efectivo, haciendo el bien a los que nos rodean y trabajando por la vida de todos.  Para que el Reino de haga presente en nuestra historia y en nuestra sociedad.  AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Contexto histórico: En los años 70, época en la que escribe Marcos, las Comunidades tenían necesidad de orientación para saber cómo anunciar la Buena Noticia de Dios al pueblo que vivía oprimido por el miedo de los demonios, por la imposición religiosa de normas religiosas de parte del Imperio romano. Al describir las actividades de Jesús, Marco indicaba cómo las comunidades debían anunciar la Buena Nueva. El texto que meditaremos indica el impacto que la Buena Nueva de Jesús sobre el pueblo de su tiempo.

2. El inicio de a misión de Jesús: Marcos la presenta en el ámbito de las esperanzas del pueblo de Israel. El pueblo sencillo ya está familia­rizado con la enseñanza de Juan Bautista y con la radicalidad legalista de los fariseos. Por esta razón, quedan sorprendidos con la enseñanza de Jesús. Él no se sienta a decirles qué hacer y qué no hacer de acuerdo con códigos secretos de interpretación de la Ley. La enseñanza de Jesús es abierta y comprensi­ble para todos. Su autoridad no proviene de alguna autorización dada por alguno de los principales sacerdotes de Jerusalén o por la enseñanza de un conocido rabino. Al escucharlo, la gente comprende que Jesús hace realidad sus esperanzas. Despliega el poder de quien ha sido ungido para defender la vida, al liberar al hombre poseído por ideologías inmundas, violentas y sectarias. Para la gente pobre no cuenta el humilde origen de Jesús, sino su capa­cidad de transformar el dolor de su pueblo con sus gestos y con sus palabras, como antaño lo hicieron los grandes profetas. Jesús encarna esa esperanza.

3. Admirada por la enseñanza de Jesús, la gente se crea una conciencia crítica.: La primera cosa que Jesús hizo al comienzo de su actividad misionera fue llamar a cuatro personas para formar una comunidad con Él (Mc 1,16-20). La primera cosa que la gente percibe en Jesús es su modo diverso de enseñar y hablar del Reino de Dios. No es tanto el contenido, sino que es su modo de enseñar el que despierta la atención. El efecto de esta enseñanza diversa era una conciencia crítica en la gente en relación a las autoridades religiosas de la época. La gente percibía, comparaba y decía: Él enseña con autoridad, diversa de los escribas. Los escribas enseñaban a la gente citando doctores, las autoridades. Jesús no citaba a ningún doctor, sino que hablaba partiendo de su experiencia de Dios y de la vida. Su autoridad nacía de dentro. Su palabra tenía las raíces en el corazón y en el testimonio de su vida.

4. Jesús combate el poder del mal: En Marcos, el primer milagro es la expulsión del demonio. El poder del mal echaba raíces en las personas y las alienaba de sí mismas. La gente vivía destrozada por el miedo de los demonios y por la acción de los espíritus impuros. Basta ver el interés causado por una película sobre el exorcismo de los demonios, Y no solo esto. Como en los tiempos del Imperio romano, muchas son las personas que viven alienadas de sí misma a causa del poder de los medios de comunicación, de la propaganda del comercio. La gente vive esclava del consumismo, oprimidas por las facturas que hay que pagar en una fecha determinada a los acreedores. Muchos piensan que no viven como personas dignas de respeto, si no compran lo que la propaganda anuncia en la televisión. En Marcos, el primer gesto de Jesús es precisamente el de arrojar y combatir el poder del mal. Jesús restituye a las personas a sí mismas. Restituye su conciencia y su libertad. ¿Se dará que nuestra fe en Jesús consigue combatir hoy contra estos demonios que nos alienan de nosotros mismos, de la realidad y de Dios?

5. Sanar: En nuestra sociedad estamos acostumbrados a fijarnos, y sobre todo a admirar, a las personas sanas, vigorosas, jóvenes, guapas y ricas. Sin embargo, pasar de largo y no prestar atención a los millones de personas que sufren porque son débiles, pobres, enfermas, perdedoras o fracasadas es desconocer por completo lo que es la vida humana. La mirada de Jesús de Nazaret se dirigió precisamente a aquellos a los que nadie quería ver: a los que podemos denominar con toda crudeza «existencias humanas deterioradas». No fue casual que quisiera inaugurar el Reino de Dios sanando a un enfermo en la sinagoga de Cafarnaúm. La razón es que el Dios Padre de Jesús no quiere el sufrimiento de los seres humanos, sino que envió a su Hijo a remediarlo y a arrancarlo de raíz. El poder de Dios que experimentó Jesús actuando en su ministerio fue un poder para sanar, no para destruir. Del mismo modo, el mensaje que había recibido para proclamar fue el mensaje del favor de Dios, no el de la venganza de Dios. Nosotros los cristianos(as), –a la vez que estamos siendo sanados– somos llamados por el Espíritu de Jesús a ser también sanadores de otros seres humanos que sufren las más diversas dolencias.

6. Jesús respondía con la verdad simple y llana: Jesús estaba interesado en la situación particular de cada ser humano: en sus sufrimientos, en las ideas que lo atormentaban, en aquellas cosas que le impedían ser libre y espontáneo. Este interés obedecía a una genuina valoración de cada persona que encontraba en el camino. Muchos movimientos y grupos muestran interés por los individuos mientras estos sirven a sus intereses. Jesús se manifestó abiertamente contra este modo de actuar.

3º Tiempo Ordinario (B)

3º Tiempo Ordinario (B)

Marcos 1,14 - 20


1. Oración Inicial:
Señor, envíanos tu Espíritu Santo.  Que tu Palabra sea motivo de esperanza y consolación. Que  podamos meditarla y dejarla cantar en el corazón, hasta el último día de nuestras vidas; que nuestra humanidad se convierta en seno en el que pueda germinar la fuerza de tu palabra.  AMÉN.     Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: Después de narrarnos los comienzos del evangelio con Juan Bautista, con la unción mesiánica de Jesús en el río Jordán y con sus tentaciones en el desierto, Marcos nos relata, en unas frases muy condensadas, los comienzos de la actividad pública de Jesús: es el humilde carpintero de Nazaret que ahora recorre su región, la mal afamada Galilea, predicando en las aldeas y ciudades, en los cruces de los caminos, en las sinagogas y en las plazas. Una voz desnuda y vibrante como la de los antiguos profetas. Marcos resume el entero contenido de la predicación de Jesús en estos dos momentos: el reinado de Dios ha comenzado y ante el reinado de Dios, sólo cabe convertirse, acogerlo, aceptarlo con fe y comprometerse con él.

b. Leer el texto: Marcos 1,14-20: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)     ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?
2)     ¿Dónde se encuentra Juan cuando Jesús se inicia su misión pública?
3)     ¿Qué es la buena noticia que proclama Jesús? ¿Y en qué región de Palestina?
4)     ¿Qué palabras usa Jesús para llamar a Simón Y a Andrés?  ¿Cómo respondieron?
5)     ¿Qué te llama la atención a la manera que respondieron los primeros seguidores?
6)     ¿Qué dos respuestas exige Jesús?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. Un hecho político, la prisión de Juan, llevó a Jesús a que iniciara el anuncio de la Buena Nueva de Dios. Los hechos políticos y sociales en Chile hoy: ¿Influyen en el anuncio que hacemos de la Buena Nueva? En las reuniones de comunidad: ¿Tomamos en cuenta estos hechos?
  2. El Reino de Dios es el centro de la misión de Jesús. ¿Sentimos la urgencia del Reino de Dios? ¿Tenemos una opción vital y compromiso por el Reino? Explicar.
  3. «Síganme..... y al instante lo siguieron». ¿Cómo respondemos nosotros? ¿Qué nos impide seguir más radicalmente a Jesús y comprometernos más fondo con su Causa?
  4. Convertirse significa literalmente tomar otra dirección, cambiar de rumbo, no quedarse donde está y como está. Es esforzarse por llegar a ser lo que se debe ser.  ¿Qué gesto(s) concreto(s) de conversión debemos hacer?
  5. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca."

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: ¿Qué gesto concreto  de conversión puedes hacer esta semana? Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente.

6. Oración final: Dios, Padre nuestro, Tú que todo lo puedes, ayúdanos a que nos convertirnos a Ti cada día, de modo que llevemos siempre una vida según tu voluntad y podamos dar abundantes frutos de amor, justicia y paz.  AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. «Jesús se dirigió a Galilea»: Las aldeas de Galilea está el pueblo más pobre y desheredado, despojado de su derecho a disfrutar de la tierra regalada por Dios; aquí encuentra Jesús como en ninguna otra parte el Israel más enfermo y maltratado por los poderosos; aquí es donde Israel sufre con más rigor los efectos de la opresión. En las ciudades, en cambio, viven los que detentan el poder, junto con sus diferentes colaboradores: dirigentes, grandes terratenientes, recaudadores de impuestos. No son ellos los representantes del pueblo de Dios, sino sus opresores, los causantes de la miseria y del hambre de estas familias. La implantación del reino de Dios tiene que comenzar allí donde el pueblo está más humillado. Estas gentes pobres, hambrientas y afligidas son las «ovejas perdidas» que mejor representan a todos los abatidos de Israel. Jesús lo tiene muy claro. El reino de Dios solo puede ser anunciado desde el contacto directo y estrecho con las gentes más necesitadas de respiro y liberación. La buena noticia de Dios no puede provenir del espléndido palacio de Antipas en Tiberíades; tampoco del lujoso barrio residencial de las elites sacerdotales de Jerusalén. La semilla del reino solo puede encontrar buena tierra entre los pobres de Galilea.

2. La pasión por el reino de Dios: Nadie duda: Jesús «fue caminando de pueblo en pueblo y de aldea en aldea proclamando y anunciando la buena noticia del reino de Dios». Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la causa a la que Jesús dedica en adelante su tiempo, sus fuerzas y su vida entera es lo que él llama el «reino de Dios». Es, sin duda, el núcleo central de su predicación, su convicción más profunda, la pasión que anima toda su actividad. Todo lo que dice y hace está al servicio del reino de Dios. Todo adquiere su unidad, su verdadero significado y su fuerza apasionante desde esa realidad. El reino de Dios es la clave para captar el sentido que Jesús da a su vida y para entender el proyecto que quiere ver realizado en Galilea, en el pueblo de Israel y, en definitiva, en todos los pueblos. Lo dicen todas las fuentes. Jesús no enseña en Galilea una doctrina religiosa para que sus oyentes la aprendan bien. Anuncia un acontecimiento para que aquellas gentes lo acojan con gozo y con fe. Nadie ve en él a un maestro dedicado a explicar las tradiciones religiosas de Israel. Se encuentran con un profeta apasionado por una vida más digna para todos, que busca con todas sus fuerzas que Dios sea acogido y que su reinado de justicia y misericordia se vaya extendiendo con alegría. Su objetivo no es perfeccionar la religión judía, sino contribuir a que se implante cuanto antes el tan añorado reino de Dios y, con él, la vida, la justicia y la paz.

3. «El tiempo se ha cumplido…»: Después de la muerte de Juan, Jesús empieza a hablar un lenguaje nuevo: está llegando el «reino de Dios». No hay que seguir esperando más, hay que acogerlo. Lo que a Juan le parecía algo todavía alejado, está ya irrumpiendo; pronto desplegará su fuerza salvadora. Hay que proclamar a todos esta «Buena Noticia». El pueblo se ha de convertir, pero la conversión no va a consistir en prepararse para un juicio, como pensaba Juan, sino en «entrar» en el «reino de Dios» y acoger su perdón salvador. Jesús lo ofrece a todos. No solo a los bautizados por Juan en el Jordán, también a los no bautizados. No desaparece en Jesús la idea del juicio, pero cambia totalmente su perspectiva. Dios llega para todos como salvador, no como juez. Pero Dios no fuerza a nadie; solo invita. Su invitación puede ser acogida o rechazada. Cada uno decide su destino. Unos escuchan la invitación, acogen el reino de Dios, entran en su dinámica y se dejan transformar; otros no escuchan la buena noticia, rechazan el reino, no entran en la dinámica de Dios y se cierran a la salvación.

4. Llamada de los primeros discípulos: Conversión y fe tienen que realizarse en el seguimiento de Jesús. La vocación de los primeros discípulos es, por su parte, un ejemplo concreto de conversión y de fe y, por parte de Jesús, un acto revelador de lo que él quería y debía realizar. Llamando a su seguimiento a unos pescadores, Jesús manifiesta que no se propone actuar como un simple rabino o maestro de su tiempo. Estos, en lugar de llamar a sus discípulos, eran llamados y elegidos por ellos. Además, la perspectiva de la llamada de Jesús no tiene connotación magisterial de ninguna índole. En juego está la vinculación a una persona, no a una doctrina. La iniciativa de Jesús, que llama y crea la decisión de seguirlo, hace pensar en la iniciativa y autoridad con las que el Dios de Israel llamaba a sus profetas para que llevaran a cabo una misión especial en favor del pueblo (véase 1 Re 19,19-21; 2 Re 2,12-15), misión que aquí viene explicitada en la imagen de ser pescadores de seres humanos, es decir, de reunir a los miembros dispersos del pueblo de Dios. El contenido del relato no se agota aquí. Subrayando la autoridad divina de quien llama, la narración lleva el sello de la estilización catequética, y esa primera llamada, ejemplo de conversión y de fe, quiere ser a la vez modelo de toda vocación cristiana. Tres rasgos fundamentales caracterizan esta vocación: a) es respuesta a una llamada previa; b) esa llamada es categórica, de suerte que ante ella no cabe titubeo alguno; c) la respuesta de la persona implica desprendimiento y renuncia, pero se traduce ante todo en un “seguimiento”. Discípulo(a), por tanto, no es alguien que abandona algo; es aquel que, respondiendo decididamente a una llamada, ha encontrado a alguien. La pérdida es compensada con creces por la ganancia.