22 mar 2012

2º Domingo de Cuaresma (B)


Marcos 9, 2-10

1.  Oración Inicial:
  Danos tu Espíritu, Padre, para que en una verdadera conversión podamos acoger a tu Hijo que pasa por nuestra historia y así reconocerlo, nuestro pastor y maestro, como él que ofrece la vida por la humanidad. Danos un corazón pronto para escuchar, danos el estar siempre preparados para colaborar en la alegría de nuestros hermanos(as). AMÉN.    Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

 2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a)  Introducción: Después del anuncio de la pasión y del llamado al seguimiento, Marcos introduce el relato de la transfiguración.  En el texto de hoy aparece el rostro transfigurado del Señor, anticipo de su resurrección. Con ello el Señor quiere fortalecer la fe de sus discípulos de manera que comprenden que, para llegar a la gloria, entes hay que pasar por el camino de la cruz. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

 b. Leer el texto: Marcos 9,2-10: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?

2)    ¿Dónde se encuentra Jesús? ¿Quines lo acompañan?

3)    ¿Cómo sucede la transfiguración y cuál es la reacción de los discípulos ante esta experiencia?

4)    ¿Cuál es el mensaje de la voz del cielo para Jesús? ¿Quién habla?

5)    ¿Quienes también aparecen en la escena?  ¿Qué significan esos personajes para los judíos?

6)    ¿Cuál es el mensaje de la voz del cielo para Jesús? ¿Y cuál es el mensaje para los discípulos?
 
3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. ¿Existe a veces abatimiento y desilusión entre personas hoy? ¿Necesitamos también hoy un alto en el camino para experimentar a Jesús transfigurado y transfigurar así también nuestras vidas? ¿Nos ayuda para ver las dimensiones más profundas de la realidad?
  2. Vamos por la vida caminando hacia el encuentro glorioso con Cristo resucitado: ¿Estamos dispuestos a asumir que ese triunfo final sólo se llega pasando por la cruz, por el servicio, por la vida entregada por los(as) demás?, ¿O preferimos quedarnos en el monte?
  3. ¿Qué significa para nosotros(as) escuchar a Jesús hoy?
  4. Nuestra fe en Jesús: ¿Nos ha regalado algún momento de transfiguración y de intensa alegría? ¿Cómo nos han dado fuerza estos momentos de alegría en los momentos de dificultad?
  5. ¿Cómo transfigurar hoy, la vida personal y familiar, y la vida comunitaria en nuestro barrio?
  6. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?
4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: ¿A qué me compromete el «escuchar a Jesús»?  ¿Qué puedo cambiar en mi vida a partir de sus palabras y su vida?  Ofrecerle a Señor alguna actitud concreta para vivir en la semana. Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante la semana mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Dios, Padre nuestro, que nos invitas a «escuchar a tu Hijo muy amado», Jesucristo; abre nuestros corazones para que sepamos acoger su Palabra y ponerla por obra. AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más


1. Contexto: El anuncio de la pasión sumergió a los discípulos en una profunda crisis. Ellos se encontraban en medio de los pobres, pero en sus cabezas todo era confusión, perdidos como estaban en la propaganda del gobierno y en la religión oficial de la época (Mc 8,15). La religión oficial enseñaba que el Mesías sería glorioso y victorioso. Y es por esto por lo que Pedro reacciona con mucha fuerza contra la cruz (Mc. 8,32) Un condenado a la muerte de cruz no podía ser el Mesías, al contrario, según la Ley de Dios, debía ser considerado como un «maldito de Dios» (Dt 21,22-23). Ante esto, la experiencia de la Transfiguración de Jesús podía ayudar a los discípulos a superar el trauma de la Cruz. En efecto, en la Transfiguración, Jesús aparece en la gloria con Moisés y con Elías. El camino de la gloria pasa por tanto por la cruz. En los años 70, cuando Marcos escribe su evangelio, la cruz constituía un gran impedimento para la aceptación de Jesús como Mesías por parte de los judíos. ¿Cómo podía ser que un crucificado, muerto como un marginado, pudiese ser el gran Mesías esperado por siglos de los pueblos? La cruz era un impedimento para creer en Jesús. Decían: «La cruz es un escándalo» (1Cor 1,23). Las comunidades no sabían cómo responder a las preguntas críticas de los judíos. Uno de los mayores esfuerzos de los primeros cristianos consistía en ayudar a las personas a comprender que la cruz no era un escándalo, ni locura, antes bien, era la expresión del poder y de la sabiduría de Dios (1Cor 1,22-31). El evangelio de Marcos contribuye a este esfuerzo. Se sirve de textos del Antiguo Testamento para describir la escena de la Transfiguración. Ilumina los hechos de la vida de Jesús y muestra que en Jesús se ven realizadas las profecías y que la Cruz es el camino que conduce a la gloria. ¡Y no sólo la cruz de Jesús era un problema! En los años 70 la cruz de la persecución formaba parte de la vida de los cristianos. En efecto, poco tiempo antes, Nerón había desencadenado la persecución y hubo muchos muertos. Hasta hoy, muchas personas sufren porque son cristianos y porque viven el evangelio. ¿Cómo afrontar la cruz? ¿Qué significado tiene?

2. La Transfiguración: el cambio que se da en la práctica de Jesús: En medio de los conflictos con los fariseos y los herodianos (8,11-21), Jesús deja la Galilea y se dirige a la región de Cesárea de Filipo (8,27), donde comienza a preparar a sus discípulos. Por el camino, lanza una pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” (8,27). Después de haber escuchado la respuesta que lo consideraban el Mesías, Jesús empieza a hablar de su Pasión y Muerte (8,31). Pedro reacciona: “¡No quiera Dios, Señor, que esto suceda!” (Mt 16,22). Jesús replica: «Lejos de mi Satanás, tú me sirves de escándalo, porque no piensas según Dios, sino según los hombres». (8,33). Fue un momento de crisis. Los discípulos presos por la idea de un Mesías glorioso (8, 32-33; 9,32), no comprenden la propuesta de Jesús y tratan de conducirla por otro camino. Estaba cercana la fiesta de las Tiendas, (cf. Lc 9,33), en la que la expectativa mesiánica popular por lo general acostumbraba a aumentar y mucho. Jesús sube a la montaña. La manifestación del Reino sería muy diferente de lo que la gente se imaginaba. La victoria del Siervo llegaría a través de la condena a muerte (Is 50,4-9; 53,1-12). La cruz aparece en el horizonte, no ya como una posibilidad, sino más bien como una certeza.

3. La voz del cielo esclarece los hechos: (9,7): Apenas Jesús queda envuelto en la gloria, una voz del cielo dice: «Este es mi Hijo predilecto, escúchenlo». La expresión «Hijo predilecto» evoca la figura del Mesías Siervo, anunciado por el profeta Isaías (cf. Is 42,1). La expresión «escúchenlo» evoca la profecía que prometía la llegada de un nuevo Moisés (cf. Dt 18,15). En Jesús, se están realizando las profecías del Antiguo Testamento. Los discípulos no podían dudarlo. Los cristianos de los años 70 no podían dudarlo. Jesús es verdaderamente el Mesías glorioso, pero el camino de la gloria pasa por la cruz, según el anuncio dado en la profecía del Siervo (Is 53,3-9). La gloria de la Transfiguración es la prueba. Moisés y Elías lo confirman.

4. ¡Sólo Jesús y nadie más! (9,8) Marcos dice que, después de la visión, los discípulos sólo ven a Jesús y a nadie más. La insistencia en afirmar que sólo ven a Jesús, sugiere que desde ahora en adelante Jesús es la única revelación de Dios para nosotros. Para nosotros los cristianos(as), Jesús, y solamente Él, es la llave para comprender todo el sentido del Antiguo Testamento. Vivir escuchando a Jesús es una experiencia única. Por fin, estás escuchando a alguien que dice la  verdad. Alguien que sabe por qué y para qué hay que vivir. Alguien que ofrece las claves para construir un mundo más justo y más digno del ser humano. No hemos de confundir a nadie con Jesús. Sólo él es el Hijo amado. Su Palabra es la única que hemos de escuchar. Las demás nos han de llevar a él. Y hemos de escucharla también hoy, cuando nos habla de «cargar la cruz» de estos tiempos. El éxito nos hace daño a los cristianos. Nos ha llevado incluso a pensar que era posible una Iglesia fiel a Jesús y a su proyecto del reino, sin conflictos, sin rechazo y sin cruz. Hoy se nos ofrecen más posibilidades de vivir como cristianos (as) «crucificados». Nos hará bien. Nos ayudará a recuperar nuestra identidad cristiana.

CUARESMA 1º Domingo de Cuaresma (B)

Marcos 1,12-15


1. Oración Inicial: Señor de la Vida, envíe tu Espíritu Santo. Concédenos escuchar con apertura de corazón el mensaje de tu Palabra para que vivamos siempre conforme a tu voluntad y actuemos como luz y fermento del mundo.  AMÉN.  Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

 2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a)  Introducción:  El texto de hoy nos presenta el comienzo de la vida pública de Jesús: los cuarenta días en el desierto, las tentaciones de Satanás, la prisión de Juan Bautista, el inicio del anuncio de la Buena Nueva de Dios y un breve resumen en cuatro puntos de lo que Jesús anunciaba al pueblo de su tierra. Durante la lectura pongamos atención a estos dos puntos: ¿Qué anuncia Jesús al pueblo? ¿Qué nos pide Jesús a todos? Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Marcos 1,12-15: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?

2)    Cuarenta días en el desierto y, al final, las tentaciones. ¿Cuál sería el significado de esta información para la comunidad del tiempo de Marcos?

3)    ¿Fue la prisión de Juan Bautista lo que motivó a Jesús a regresar a Galilea y comenzar el anuncio de la Buena Nueva de Dios? ¿Cuál es el significado de esta información para la comunidad del tiempo de Marcos?

4)    El texto de hoy incluye el "primer sermón de Jesús", su primera predicación, o, si queremos, lo que fue de algún modo su "manifiesto", su "proclama" que resume de algún modo todo lo que será su misión y su mensaje. ¿Cuales son los cuatro puntos que Jesús anuncia al pueblo?

5)    Comentemos el significado de los elementos que contiene esa "proclama de Jesús".

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. ¿Qué significa para nosotros el hecho que Jesús fue tentado?
  2. ¿Fue la prisión de Juan Bautista lo que motivó a Jesús a regresar a Galilea y comenzar el anuncio de la Buena Nueva de Dios? ¿Y cuál es el significado para nosotros hoy?
  3. Cuarenta días en el desierto y las tentaciones. ¿Cuál es su significado para nosotros hoy?
  4. ¿Qué significa para nosotros?,  “Conviértanse” y “Crean en la Buena Noticia
  5. En la situación actual de nuestro país, y del mundo, ¿cuáles podríamos decir que son las tres más grandes tentaciones con las que se encuentra todo ser humano y todo cristiano?
  6. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?
4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Nueva».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: Participar en el Reino de Dios significa un verdadero cambio de vida: ¿En qué podemos cambiar esta semana para ofrecerle a Señor?  Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante la semana mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Dios, Padre nuestro, te pedimos nos ayudes a empeñarnos en una auténtica conversión de nuestros corazones y nuestra vida personal y comunitaria, a la vez que nos esforzamos por transformar nuestra familia, nuestra sociedad, el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.   AMÈN.  Padre Nuestro, que estás en el cielo…
 

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Tentación en el desierto (1,12-13): La condición mesiánica de Jesús y su filiación divina no le sustraen de la historia humana y, consiguientemente, tampoco de sus pruebas y sufrimientos. Al contrario. Le sumergen de lleno en la lucha que en esa historia se libra. También él, como verdadero hombre, tiene que vivir el desierto de la prueba y recorrer el duro camino –al igual que lo hizo el pueblo de Israel– que conduce a la salvación. Pero ¿en qué consiste esa prueba purificadora de su estancia en el desierto? Marcos, a diferencia de Mateo y Lucas, no ofrece aquí la respuesta. Intentará darla a lo largo de toda su obra, porque la tentación se prolongará durante todo el desarrollo de su misión mesiánica. Siempre habrá alguien que pretenda disuadirlo, apartarlo del camino que el Padre le ha trazado. Su vida será una constante lucha entre el “fuerte” y el “más fuerte” (Mc 3,21-30), lucha que concluirá en una victoria definitiva para él, anunciada ya desde ahora con las imágenes de los animales salvajes y los ángeles a su servicio (Gn 2 y 3). Jesús será el segundo Adán, que, venciendo a quien venció al primero, restablecerá para toda la creación el proyecto originario de Dios.

2. ¡La espera ha terminado! Para algunos judíos el tiempo para la llegada del Reino todavía no había terminado. Para los fariseos, por ejemplo, el reino llegaría cuando la observancia de la ley fuese ya perfecta. Para los esenios, cuando el país estuviera purificado. Para los herodianos cuando ellos hubieran poseído el dominio del mundo. Jesús piensa de forma diversa. El tiene una manera distinta de leer los hechos. Dice que la espera ha terminado.

3. ¡El Reino de Dios ha llegado! Para los fariseos y los esenios, la llegada del reino dependía del propio esfuerzo de cada uno. Sólo llegaría cuando hubiesen realizado su parte, esto es, observar toda la ley, purificar todo el país. Jesús dice lo contrario: "El Reino de Dios ha llegado". Ya estaba allí, entre ellos. Independientemente del esfuerzo hecho. Cuando Jesús dice "El Reino ha llegado", no quiere decir que está por llegar solamente en aquel momento, sino que él ya está allí. Lo que todos esperaban estaba ya presente, en medio del pueblo, y ellos no lo sabían y menos aun lo percibían. Jesús lo percibió porque leía la realidad con otra mirada. Es esta presencia escondida del Reino en medio del pueblo, la que Jesús revela y anuncia a los pobres de su pueblo. Es esta semilla del reino la que recibirá la lluvia de su Palabra y el calor de su Amor.

4. ¡Cambiar la vida! Algunos traducen: "hagan penitencia"; otros: "conviértanse" o "arrepientan". El sentido exacto es cambiar el modo de pensar y de vivir. Para poder percibir esta presencia del Reino la persona debe comenzar a pensar, vivir y actuar de un modo diferente. Debe cambiar la vida y encontrar otro modo de convivencia. Debe dejar aparte el legalismo de la enseñanza de los fariseos y dejar que la nueva experiencia de Dios invada su vida y le dé ojos nuevos para leer y entender los hechos.

5. ¡Crean en la Buena Nueva! No es fácil aceptar el mensaje. No es fácil comenzar a pensar de un modo diferente del que se ha aprendido desde pequeño. Esto es posible a través de un acto de fe. Cuando uno llega con una noticia inesperada, difícil de aceptar, se acepta sólo si la persona que la anuncia es digna de crédito. Y así dirá a los otros: "¡Se puede aceptar! Yo conozco la persona, ella no engaña. Es de confianza, habla con verdad". ¡Jesús es digno de confianza!

6.  El Proyecto de Jesús: El Reino de Dios:  Al comienzo del relato de Marcos sobre la vida de Jesús, antes de presentar su práctica liberadora, se nos dice de una forma muy solemne;  Después que tomaron preso a Juan, Jesús fue a la provincia de Galilea a proclamar la buena nueva de Dios. Hablaba de esta forma: «el plazo está vencido, el Reino de Dios está llegando. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva». (Marcos 1:14-15). Es un hecho histórico innegable, atestiguado por toda la tradición y todos los documentos y fuentes, que el centro de la acción y predicación de Jesús fue el Reino de Dios. Jesús no se predicó a sí mismo, tampoco predicó a la Iglesia; ni siquiera podemos decir que el objeto de su predicación fue Dios en sí mismo; sino el Reino de Dios. Este fue el secreto más profundo de la vida de Jesús; su proyecto histórico; su estrategia, el sentido de su vida.

7. ¿Qué significa Reino de Dios? La palabra reino no tiene un sentido estático: no expresa un territorio o una estructura real (una corte monárquica).. Reino tiene en los Evangelios un sentido dinámico: expresa la acción de Dios. En toda la tradición bíblica Dios siempre actúa con dos características: (1) su acción se realiza al interior de la historia y (2) tiene un sentido liberador. Dios interviene en la historia para restaurar su proyecto de vida. Cada vez que los hombres destruyen el proyecto original de Dios y esta destrucción se revela sobretodo en la opresión de los pobres, entonces Dios interviene en la historia para liberar y ordenar el mundo de acuerdo a su voluntad original de vida, fraternidad y libertad. La acción liberadora de Dios en la historia más famosa y recordada fue el Éxodo, cuando Dios liberó al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto.

7º Tiempo Ordinario (B)

7º Tiempo Ordinario (B)

Marcos 2,1-12


 1. Oración Inicial: Señor de la Vida, danos la gracia de acoger la Palabra de Dios.  Ilumínanos con tu luz, abre nuestra inteligencia y nuestros corazones para comprenderla.  Danos la voluntad, el valor y la gracia necesaria para vivirla en nuestras vidas.  AMÉN.  Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

 2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

 a) Introducción: Jesús se arroga el poder de perdonar pecados. Los maestros de la ley se escandalizan porque piensan que ese poder es exclusivamente divino. Jesús no los desmiente; al contrario, para demostrar que su poder de perdonar es auténtico, pone en juego su poder de sanar. Perdón y sanación revelan la potestad divina de Jesús. Además, ambos gestos quieren ser signo de la salvación completa, en cuerpo y alma, que Jesús trae y a la que el ser humano está destinado. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

 b. Leer el texto: Marcos 2,1-12: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

 d. ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?

2)    ¿Quiénes son sus protagonistas en el relato? ¿Qué sucede?

3)    ¿Qué estaba haciendo Jesús?  ¿Quiénes se acercaron y con qué motivo?

4)    ¿Qué es lo que descubrió Jesús en los amigos del paralítico y qué hizo después?

5)    ¿Cómo reaccionaron los escribas? ¿Por qué?

6)    ¿Qué hizo Jesús con el paralítico como respuesta a los escribas?

7)    Después de ver la acción liberadora de Jesús: ¿Qué impacto tuvo? ¿Cómo reaccionó el pueblo? ¿Qué decían?

 3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.


  1. ¿Qué aprendemos de los cuatro vecinos que querían de verdad al paralítico y se movilizaban con todas sus fuerzas para acercarlo a Jesús?
  2. ¿En que situaciones hemos puesto las leyes por encima de la vida de las personas?
  3.  En el texto de hoy descubrimos la coherencia de Jesús entre su predicación y su acción. El Reino no sólo debe ser anunciado, sino construido. La Buena Noticia no sólo tiene que ser dicha, sino mostrada. ¿En que momentos hemos sentido la falta de coherencia entre nuestra fe, palabras y acciones?
  4. Cuente un hecho donde el compromiso de la comunidad ha logrado algo maravilloso.
  5. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?
4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “"

 5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: ¿A qué nos compromete hoy la palabra y ejemplo de Jesús? Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante la semana mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Padre fiel que has permanecido actuando en la historia y que manifestaste tu fidelidad en la vida de Jesús tu hijo, actuando a favor de la vida y la dignidad de tus hijos e hijas, llénanos de tu espíritu para sepamos leerte en la historia y podamos actuar en ella en coherencia y radicalidad, siendo verdaderos protagonistas en la construcción de tu Reino.  AMÈN.  Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

 1.  El contexto en el cual se encuentra el texto del Evangelio de Marcos.  En Mc 1,1-15, Marcos ha mostrado cómo la Buena Nueva debe ser preparada y divulgada. Y enseguida, en Mc 1,16-45, se enseña cuál es el objetivo de la Buena Nueva y cuál es la misión de la comunidad. Ahora, en el capítulo 2, se muestra cómo el anuncio de la Buena Nueva, cuando se hace con fidelidad, es fuente de conflictos. En Mc 2,1-3,6, están representados cinco conflictos provocados contra Jesús por el anuncio de la Buena Nueva de Dios. En los años setenta, tiempo en el que Marcos escribe, el anuncio de la Buena Nueva había creado muchos conflictos a las nuevas comunidades. Estas no siempre sabían cómo afrontarlos y qué responder a las acusaciones de los romanos o judíos. El recuento de los cinco conflictos servía como manual de orientación.

 2. Conflictos en el Evangelio de Marcos: a) Los temas del conflicto: Los conflictos giran en torno a los temas fundamentales de la religión de la época: el perdón de los pecados, la comunión de la mesa con los pecadores, la práctica del ayuno, la observancia del sábado, la sanación de las personas en día de sábado. b) Los adversarios de Jesús: Los escribas representaban la doctrina religiosa, la catequesis. Los fariseos representaban las leyes, las prácticas religiosas, sobre todo aquéllas que tenían relación con la observancia del puro/impuro. Los discípulos de Juan Bautista representaban las otras tendencias mesiánicas. Los herodianos representaban el gobierno de la Galilea. Herodes Antipas gobernaba ya ¡desde hacía treinta años! (4 AC - 39 DC). Era, por así decirlo, el patrón de Galilea. c) Causas del conflicto: El primero tiene que ver con la relación con Dios: perdón de los pecados. El segundo con las relaciones con las personas: comer con los pecadores. El tercero con los usos religiosos: observancia del ayuno. El cuarto con la observancia de la ley de Dios: el sábado. Estos cuatro conflictos son provocados por otros contra Jesús. El quinto: provocado por el mismo Jesús, muestra la gravedad del conflicto entre la religión de su tiempo y Él.

 3. El pueblo busca a Jesús y quiere escuchar la Palabra de Dios. (Mc 2,1-2) Jesús está regresando a casa. Mucha gente se reúne delante de la puerta. Jesús acoge a todos y Marcos dice que Él anuncia la Palabra al pueblo. Muchas veces Marcos informa que Jesús anuncia la Palabra al pueblo pero pocas veces dice qué es lo que decía Jesús. ¿Qué enseñaba Jesús al pueblo? Él hablaba de Dios y usaba para esto ejemplos de la vida (parábolas) e historias del pueblo (Biblia). Hablaba partiendo de la experiencia que Él mismo tenía de Dios. El pueblo lo escuchaba con gusto (Mc 1,22.27). Sus palabras tocaban el corazón. A partir de la predicación de Jesús, Dios en vez de ser un juez severo que amenazaba castigo e infierno, se convertía en una presencia amiga, una Buena Noticia para el pueblo.

 4. La fe del paralítico y de sus amigos obtiene el perdón de los pecados. (Mc 2,3-5): Mientras Jesús está hablando llega un paralítico, llevado por cuatro personas. Jesús es la única esperanza para ellos. Suben sobre el terrado y descuelgan al paralítico delante de Jesús. Señal de mucha solidaridad. Jesús, vista su fe, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». En aquellos tiempos la gente pensaba que los defectos físicos, como la parálisis, fuesen castigos de Dios a causa de algún pecado. Los doctores enseñaban que tal persona era impura. Por esto, los enfermos, los pobres, y los paralíticos y se sentían rechazados por Dios. Pero Jesús no pensaba así. Aquella fe tan grande del paralítico y de sus compañeros era señal de que aquel hombre estaba en paz con Dios. Por esto Jesús declara: Tus pecados te son perdonados. Esto es: «Tú no estás lejos de Dios». Con esta afirmación Jesús negaba que la enfermedad fuese un castigo por el pecado de él.

 5. La reacción del pueblo: «Jamás hemos visto cosa igual» (Mc, 2,12): El paralítico se levanta, prende su camilla y se va: y todos exclaman: ¡Jamás hemos visto cosa parecida! Es claro el sentido del milagro: 1) Los enfermos no deben pensar que Dios les está castigando por cualquier pecado. 2) Jesús abrió un nuevo camino hacia Dios. Lo que la religión del tiempo llamaba impureza, no era ya un impedimento para que la persona se acercase a Dios. 3) El rostro de Dios que se revela a través de la conducta de Jesús es muy diferente del rostro severo del dios revelado por la conducta de los doctores.

6. No es posible seguir a Jesús viviendo como «paralíticos» que no saben como salir del inmovilismo, la inercia o la pasividad. Necesitamos como nunca reavivar en nuestras comunidades la celebración del perdón que Dios nos ofrece en Jesús. Ese perdón puede ponernos de pie para enfrentarnos al futuro con confianza y alegría nueva. El perdón de Dios, recibido con fe en el corazón y celebrado con gozo junto a los hermanos y hermanas, nos puede liberar de lo que nos bloquea interiormente. Con Jesús todo es posible. Nuestras comunidades pueden cambiar. Nuestra fe puede ser más libre y audaz.

6º Tiempo Ordinario (B)

6º Tiempo Ordinario (B)

Marcos, 1,40-45


1. Oración Inicial:
“Ven Espíritu Santo.  Danos la gracia de acoger la Palabra de Dios.  Ilumínanos con tu luz, abre nuestra inteligencia y nuestros corazones para comprenderla.  Danos la voluntad, el valor y la gracia necesaria para vivirla en nuestras vidas”. AMÉN.   Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2.   Lectura:   ¿Qué dice el texto?

 a. Introducción: El texto de hoy muestra cómo Jesús acoge a un leproso. En aquel tiempo, los leprosos eran las personas más excluidas de la sociedad, evitadas por todos. En Israel, el leproso fue considerado impuro y excluido no sólo de la sociedad, sino hasta de Dios (Lev 14,1-32). Quien se le acercaba también quedaba impuro. Veamos la actitud y qué hace Jesús. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Marcos, 1,40-45: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Hacer una segunda lectura, pausada y reflexiva.
 
c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

 d.  ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?

2)    ¿Cómo se expresa en este texto la marginación de los leprosos?

3)    Describe cómo Jesús acoge, sana y reintegra al leproso.  Intentemos observar bien todos los detalles.

4)    ¿Qué advertencia da Jesús al leproso sanado? ¿Cómo reaccionó a tal advertencia?

5)    ¿Qué consecuencia sufrió Jesús por asumir la causa de los excluidos?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida?  No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. ¿Qué leyes, creencias o tradiciones excluyen y maltratan hoy a las personas?
  2. A pesar de dos mil años de cristianismo, la exclusión y la marginación de ciertas categorías de personas continúan hasta hoy, tanto en la sociedad como en la Iglesia. ¿Cuáles son hoy, las categorías de personas excluidas y evitadas en la sociedad y en la Iglesia?
  3. ¿En nuestras actitudes cotidianas de qué manera excluimos y juzgamos a los demás?
  4. ¿De qué manera en nuestra comunidad nos mostramos injustos y excluyentes?
  5. ¿Cómo imitar hoy la conducta de Jesús con los excluidos?
  6. ¿Qué retos plantea a mi vida personal el seguimiento de Jesús y su proyecto?
  7. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?
4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “Si quieres, puedes limpiarme”.

 5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: En Jesús, quedan abolidas las fronteras que dividen a los seres humanos. ¿En qué acciones o gestos concretos podemos construir una comunidad más coherente con las exigencias del Evangelio? Llevamos una “palabra”.  Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante el día (semana)  mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Padre creador, que nos amas y nos llamas cada día a conformar nuestra vida en tu Hijo, nuestro hermano y maestro. Danos riesgo y libertad para asumir el proyecto de tu Hijo para la construcción de una sociedad justa e igualitaria en donde cada persona encuentre su propio lugar y valía, en la que la ley no sea utilizada para beneficio de unos cuantos privilegiados sino para defender la Vida en todas sus expresiones, especialmente aquella que se encuentra en situación de peligro o desprotección. Tú que vives y amas por los siglos de los siglos.  AMÉN.   Padre Nuestro, que estás… 

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más


 1. Acogiendo y curando al leproso Jesús revela el nuevo rostro de Dios (vs. 41-42): Profundamente compasivo, Jesús cura los dos males. En primer lugar, para sanar el mal de la soledad, toca al leproso. Es como si le dijese: “Para mí, tú no eres un excluido. ¡Te acojo como hermano!” En segundo lugar, sana la enfermedad de la lepra diciendo: “¡Quiero! ¡Queda limpio!” Para poder entrar en contacto con Jesús, el leproso había transgredido las normas de la ley. Jesús, para poder ayudar al excluido y así revelar el nuevo rostro de Dios, transgredió las normas de su religión y toca al leproso. En aquel tiempo, quien tocaba a un leproso se convertía en impuro a los ojos de las autoridades religiosas y ante la ley de la época.

 2. Dios acoge a los impuros: De forma inesperada, un leproso «se acerca a Jesús». Según la ley, no puede entrar en contacto con nadie.  Es un «impuro» y ha de vivir aislado. Tampoco puede entrar en el templo. ¿Cómo va a acoger Dios en su presencia a un ser tan repugnante? Su destino es vivir excluido. Así lo establece la ley.A pesar de todo, este leproso desesperado se atreve a desafiar todas las normas. Sabe que está obrando mal. Por eso se pone de rodillas. No se arriesga a hablar con Jesús de frente. Desde el suelo, le hace esta súplica: «Si quieres, puedes limpiarme». Sabe que Jesús lo puede sanar, pero ¿querrá limpiarlo?, ¿se atreverá a sacarlo de la exclusión a la que está sometido en nombre de Dios? Sorprende la emoción que le produce a Jesús la cercanía del leproso. No se horroriza ni se echa atrás. Ante la situación de aquel pobre hombre, «se conmueve hasta las entrañas». La ternura lo desborda. ¿Cómo no va a querer limpiarlo él, que sólo vive movido por la compasión de Dios hacia sus hijos e hijas más indefensos y despreciados?  Sin dudarlo, «extiende la mano» hacia aquel hombre y «toca» su piel despreciada por los puros. Sabe que está prohibido por la ley y que, con este gesto, está reafirmando la trasgresión iniciada por el leproso. Sólo lo mueve la compasión: «Quiero: queda limpio».

 3. Limpiar el mundo de exclusiones: Esto es lo que quiere el Dios encarnado en Jesús: el mundo de exclusiones va contra su compasión de Padre. No es Dios quien excluye, sino nuestras leyes e instituciones. No es Dios quien margina, sino nosotros. En adelante, todos han de tener claro que a nadie se ha de excluir en nombre de Jesús. Seguirle a él significa no horrorizarnos ante ningún impuro ni impura. No retirar a ningún «excluido» nuestra acogida. Para Jesús, lo primero es la persona que sufre y no la norma. Poner siempre por delante la norma es la mejor manera de ir perdiendo la sensibilidad de Jesús ante los despreciados y rechazados. La mejor manera de vivir sin compasión. En pocos lugares es más reconocible el Espíritu de Jesús que en esas personas que ofrecen apoyo y amistad gratuita a prostitutas indefensas, que acompañan a los enfermos de sida olvidados por todos, que defienden a homosexuales que no pueden vivir dignamente su condición… Ellos nos recuerdan que en el corazón de Dios caben todos.

 4. El leproso proclama el bien que Jesús le ha hecho y Jesús se convierte en excluido (vs. 45): En este relato de Marcos no es menos sugerente el mandato de Jesús de que no diga nada a nadie y el poco caso que hace de ello el "leproso" sanado. El "secreto a voces" lleva la intencionalidad de este evangelista, porque pretende poner de manifiesto que más importante que la aceptación por parte del sacerdote de su sanación, es proclamar que ha sido Jesús, el profeta de Galilea, quien le ha llenado el alma y el corazón de gratitud y de acción de gracias a Dios. La ley, aquí, frente al evangelio, también queda mal parada y, en cierta forma, anulada. Y si queremos, podemos ver que el "leproso" sanado, ni siquiera va al templo, al sacerdote. No le hace falta, porque el evangelio que Jesús trae en sus manos es más que esa religión que antes lo ha marginado hasta el extremo.



5. Jesús, que trae el evangelio, va a enfrentar a los seres humanos de su tiempo con todo lo que significa marginar a los pobres en nombre de Dios. Jesús se acerca a él, le toca (expresamente se dice que extendió la mano y le tocó, lo que implicaría que desde ese instante Jesús también quedaba bajo la ley sagrada de la contaminación); pero le sana y, con una osadía inaudita, le envía al sacerdote (a los que representan lo sagrado y el poder) para que sea un testimonio contra ellos y contra todo lo que pueda ser sacralizar las leyes sin corazón. El evangelio es un escándalo y pone de manifiesto eso de que los pobres nos evangelizan. Dios se hace vulnerable. Nos encontramos ante la fuerza poderosa de un "sistema" que debe ser vencido por la debilidad del evangelio. Lo lógica del sistema que está detrás de esa ley de santidad-sanidad, es la de auto conservación, hasta el punto de ser inexorable. Con esas realidades se encuentra Jesús en su vida y tiene que hacer opciones como las que aquí se muestran. La fuerza del Jesús taumaturgo, o médico, pasa a un segundo plano frente a su opción por los que viven día a día la miseria a que son reducidos todo los desgraciados.



6. Versículos Para la Meditación Personal: “Si quieres, puedes limpiarme”;  “Sintió compasión”;  “Extendió la mano y lo tocó”;  “Quiero, queda limpio”