24 ene 2012

Natividad del Señor (B)

Natividad del Señor (B)
Lucas 2, 1-14
 
1. Oración Inicial: Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad, abre nuestra mente a las Escrituras. Tú, que descendiendo sobre María de Nazaret, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que opone resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos como Ella a escuchar con corazón bueno y perfecto la Palabra que Dios nos envía en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto con nuestra perseverancia. AMEN.  Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2.   Lectura:   ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El pasaje evangélico de hoy forma parte del así llamado evangelio de la infancia que abarca los dos primeros capítulos del evangelio de Lucas.  Luego el interés primario del autor no es el de informarnos, de presentarnos todos los detalles del nacimiento de Jesús, sino más bien el de anunciar la buena nueva del nacimiento del Mesías prometido. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Lucas 2,1-14: Leemos este texto de Lucas con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para dejar que la Palabra de Dios impregne el corazón y la mente.   Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d.  ¿Qué dice el texto?

1)     ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?
2)     ¿Por qué o para qué el emperador romano quería censar a la gente?
3)     ¿Qué tenía que hacer José y María para cumplir con las obligaciones del censo?
4)     ¿Por qué nace Jesús en un pesebre? ¿En qué situación social nació Jesús? ¿Qué nos dice este hecho de Dios?
5)     ¿Quiénes son los primeros en recibir la Buena Noticia del nacimiento?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida?  No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

a.     ¿Qué significa para nosotros el hecho que el Mesías nace entre los pobres y humildes?
b.    ¿Creemos que el Reino de Dios puede nacer también hoy desde y en medio de los pobres y humildes? Explique.
c.     Jesús ha nacido para traer alegría y paz pero con frecuencia nos dejamos contagiar por la tristeza de una Iglesia envejecida y gastada. ¿Ya no es Jesús Buena Noticia? ¿No sentimos la alegría de ser sus seguidores?
d.    ¿De qué manera somos portadores de alegría, justicia y paz para los demás?
e.     ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Estamos de frente al acontecimiento que es el eje de la Historia, para nosotros los cristianos. Y tan verdad es, que desde hace siglos, se pensó fijar el año cero, aquel que divide la historia en dos grandes partes, precisamente en el año que se pensaba fuese el año del nacimiento de Jesús. Como comunidad orante, hablamos con el Señor alabando, dando gracias, pidiendo, contándole lo que uno quiere o siente. “Hoy nos ha nacido el Salvador."

5.  Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: ¿Qué puedes ofrecer esta semana para trabajar por el Reino? Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: ¡OH Pequeño Niño Jesús, nuestro único tesoro, nos abandonamos a tu voluntad  divina.  Imprime en nosotros tu gracia y tus virtudes, para que podamos colaborar contigo en la construcción de tu Reino aquí en la Tierra.  Amén. Padre Nuestro, que estás en el cielo…  

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. "No había puesto para ellos" Jesús nace en extrema pobreza. No se trata sólo de la indigencia material de su familia. Es mucho más. Nace lejos de la aldea donde residen sus padres, lejos del afecto de familiares y amigos, lejos de la comodidad que podría haber ofrecido la casa paterna, aunque fuese pobre. Nace entre extranjeros que no se interesan por Él y no le ofrecen sino un pesebre donde nacer. Aquí está el gran misterio de la encarnación. Pablo dirá que "de rico que era, (Jesús) se hizo pobre por vosotros, para que llegáseis a ser ricos por medio de su pobreza" (2 Cor 8,9). El prólogo del evangelio de Juan atestigua que siendo Él por medio del cual se ha hecho el mundo, Jesús, el Verbo hecho carne, "vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron" (Jn 1,11). Este es el drama que señala toda la vida de Jesús, llegando su culmen en el rechazo absoluto de Él en el proceso delante de Pilato (ver Jn 18,28-19,16). Es, en último análisis, el drama de Dios que se revela y se ofrece continuamente a la humanidad y es tantas veces rechazado.

2. José y María van a Belén por el censo del emperador pero, en realidad, se están cumpliendo las profecías realizadas por los profetas, entre ellas que el Mesías nacería en Belén. ¿Por qué es importante? Es importante porque Dios mismo cumple con sus promesas. Dios es coherente con sus propias palabras. Dios cumple con lo que promete. En Navidad podemos tener el más profundo de los hechos que Dios hizo por amor a la humanidad, por amor a nosotros. Fue la expresa voluntad de Dios que exista la primera Navidad. Fue el amor de Dios el motor que generó que Jesús naciera. En la Navidad vemos a un Dios que se hace una guagua indefensa para entrar a este su mundo y salvarlo. ¡A Dios gracias!

3. Jesús nace humilde en un pesebre. ¿Por qué? Podemos tener muchísimas interpretaciones, y de las más variadas. Por lo que el texto de Lucas refleja, este hecho tampoco fue dejado librado al azar. El nacimiento de Jesús, tan humilde y sencillo, refleja en parte cual será la misión de este bebé: el no nació para que le sirvan, sino para servir. Aunque el ángel del cielo da a esta guagua tres títulos. “SALVADOR”, “CRISTO”, el “SEÑOR”, nace en medio de la pobreza. No vino al estilo de los reyes de este mundo. No vino para que le hagan honores; vino pensando en nosotros y nuestras necesidades.  Jesús no vino al mundo por que le convenía a él mismo. A nosotros nos conviene que el haya venido. La necesidad no fue de Dios, sino nuestra. Y, es pensando en esto que Dios envió a su Hijo a nacer en este mundo.

4. “Se les apreció un ángel del Señor”: En las tradiciones primitivas del Antiguo Testamento, los ángeles se distinguen difícilmente de Dios (Gen 16,7-13); el fin principal de su presencia es el de ser mediadores entre Dios y los seres humanos, salvaguardando la transcendencia de Dios. En el Nuevo Testamento tienen un papel importante (por ejemplo, ver Mt 1,20-24; Lc 2,9-15; Jn 20.1-13): están al servicio de la salvación de la humanidad. (Heb 1,14)

5. “les anuncio una gran alegría”: Con el vs.8 la escena cambia del ámbito íntimo-familiar del nacimiento de Jesús a su revelación pública, delante de los primeros testigos: los pastores. El corazón de esta segunda parte del pasaje es: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David un salvador, que es el Cristo Señor”; (vs. 10-11). El mensajero divino declara ante todo sus intenciones: él anuncia una gran “alegría” que no se da sólo a los pastores, sino a todo el pueblo. Aparece por primera vez aquí la palabra “evangelio” y vuelve, justamente unido a este término, el tema de la alegría que es el objeto directo de la buena noticia: la palabra alegría se extiende como un hilo a través de toda la obra de Lucas. Si seguimos este hilo hacia atrás, vemos que a Zacarías les son prometidas “alegría” y “regocijo”, “muchos se alegrarán” por el nacimiento de Juan con motivo de la “historia” que Dios está comenzando con su pueblo (1,14).  Encontrándose con María, el niño de Isabel, salta de gozo en su seno. (1,44) La razón y el contenido de esta “gran alegría” es, en este caso, el mensaje de la Navidad, porque Jesús, “Dios ha visitado y redimido a su pueblo” (1,68), se ha preocupado por la humanidad perdida “como había prometido a los padres y profetas” (1,5), ha demostrado su benevolencia por los seres humanos, su pueblo.

6. Los primeros que visitaron a Jesús: Son unos pastores del campo. Las personas que cuidaban ovejas eran despreciadas por no poder obedecer a la ley de Moisés respecto a los rituales de pureza. Por otras cuestiones eran considerados inferiores. Serán ellos y no otros, los primeros que lo visitarán. Nuevamente: ¿casualidad? Vemos aquí la clase del amor de Dios. Dios ama a la humanidad, Dios ama al pecador, al alejado de su amor. Esta guagua no vendrá en esta su primera venida para juzgar y castigar, sino para liberar, sanar y vendar. El profeta Isaías tuvo razón cuando dijo –en el capitulo 53- que por sus heridas nosotros encontramos la salud.

4º Domingo de Adviento (B)

4º Domingo de Adviento (B)
Lucas 1,26-38


1.  Oración Inicial: Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. Tú, que descendiendo sobre María de Nazaret, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que pone resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos como Ella a escuchar con corazón bueno y perfecto la Palabra que Dios nos envía en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto en nuestras vidas. AMEN.

2.   Lectura:   ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El evangelio de Lucas, que es el único que nos habla de María como la auténtica mujer profética que va perfilando, con sus gestos y palabras, lo que posteriormente llevará a cabo su hijo, el Hijo del Altísimo con que se le presenta en la anunciación. Esto ocurre así, en el texto de hoy porque María es la figura que lleva a plenitud el misterio y la actitud del tiempo de la espera de Mesías. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Lucas 1, 26-38: Leemos este texto de Lucas con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para dejar que la Palabra de Dios impregne el corazón y la mente.       Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d.  ¿Qué dice el texto?

1)     ¿Cuales son las primeras palabras del ángel a María?
2)     ¿Por qué ella se desconcierta ante este saludo?
3)     ¿Qué anuncia el mensajero de Dios y qué responde María?
4)     Finalmente, ¿qué actitud manifiesta María?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

a.     Revisar nuestras actitudes ante Dios a partir de las que nos muestra María: ¿Qué podemos imitar de ella en nuestras vidas?
b.    ¿Cómo vamos a acoger el misterio del «Dios tan humano» que Jesús nos muestra?
c.     ¿Cómo vivir y expresar la ternura de Dios con las personas que nos rodean?
d.    Navidad: Para muchos en la sociedad hoy: ¿Qué sentido tiene esta fecha?   ¿Vuelve a nacer Jesús o se trata de un símbolo? Y nosotros: ¿Qué es lo que realmente celebramos?
e.     ¿Creemos que «no hay nada imposible para Dios»?  Comentar.
f.     ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Desde la vida iluminada por la Palabra, ahora nos dirigimos a Dios. Como comunidad orante, hablamos con el Señor alabando, dando gracias, pidiendo, contándole lo que uno quiere o siente. “Hágase tu voluntad, Señor."

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: ¿Qué puedes ofrecer esta semana para trabajar por el Señor en lo que más le agrada, el servicio a los demás? Llevamos una “palabra”. Seguramente esta “palabra” o versículo se hará presente durante el día (semana)  mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Madre, danos tu coraje para decir sí al Señor.  Ayúdanos a olvidarnos de nosotros mismos para ponernos en las manos de Dios.  Enséñanos a entregar nuestra vida para ayudar a dar a luz a Jesús en el mundo en que vivimos. Amén.  Dios te salve María…; Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más


1. Comentario:   En el evangelio leemos el anuncio del ángel a María del nacimiento de Jesús, que la convierte en la primera discípula y evangelizada: escucha la palabra de Dios, es capaz de reconocer que la acción de Dios pasa por los más pequeños y humildes. María era una mujer joven y pobre de un pueblo muy pequeño del norte del país. Ella recibe el anuncio del ángel, que la sorprende pero que sabe reconocer la acción de Dios en el anuncio. Le dice sí a Dios. A diferencia de Zacarías el signo que pide María no parte de la incredulidad, sino de la necesidad de poner por obra las palabras del ángel.

El evangelista Lucas pone de manera consecutiva el anuncio a Zacarías y el anuncio a María para resaltar que la acción de Dios se manifiesta fuera del Templo, fuera del lugar sagrado, en medio de los pobres y abandonados, como lo es María triplemente excluida por ser mujer, por ser pobre y por ser joven. Y es en ese lugar de marginación y pobreza donde el proyecto de Dios para la humanidad va a fructificar, por medio del sí consciente de María y de todos los que se identifican con ella. El niño que nacerá de María será el Salvador, el Mesías, un «Hijo de Dios». Dios se hace ser humano en la persona de Jesús para que siendo como él, los seres humanos seamos semejantes a Dios. Pero no lo hace en contra de la voluntad de los hombres. María, con su «sí» al proyecto de Dios, introduce a Jesús en la historia, haciéndose hombre pobre y creyente.

2. Lucas 1,26-38  Anuncio del nacimiento de Jesús. En este anuncio, abandonamos el marco solemne del templo y nos trasladamos a un pequeño lugar de Galilea. La salvación de Dios llega desde un lugar humilde, fuera de las grandes instituciones religiosas de Israel. Jesús es descrito, sin embargo, con los rasgos del Mesías del Antiguo Testamento (Is 7,14; 9,6; 2 Sm 7,14-16) y como Hijo de Dios, o su equivalente Hijo del Altísimo, un título con el que Lucas quiere describir la relación misteriosa que le une al Padre. Relación que, según Lucas, existe desde su nacimiento por obra del Espíritu. Lucas estructura su evangelio de la infancia en torno a la figura de María, mientras que Mateo lo centra en José. María es presentada por Lucas como prometida de José. Pero esta promesa, o esponsales, era considerada por la ley de Israel como un contrato solemne. Sin embargo la pareja no vivía bajo el mismo techo hasta que se realizaba la boda, según la costumbre, un año después de los esponsales, lo cual explica la pregunta de María en Lc 1,34. A pesar de la importancia de María en el evangelio de la infancia de Lucas, es José el que entronca a Jesús con la familia de David (Lc 1,27), cumpliéndose así el propósito general de la esperanza mesiánica: un descendiente de David sería el Mesías de Israel. Y aunque María no pide ningún signo, como hizo Zacarías (Lc 1,18), se le da una garantía de la autenticidad del mensaje: su parienta Isabel, que era estéril, va a dar a luz un hijo. Las palabras del ángel concluyen con el mismo mensaje que recibieron Abrahán y Sara cuando dudaron de la noticia del nacimiento de su hijo (Lc 1,37; ver Genesis 18,14).

3.  Reflexión: ¡He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra!  He aquí... ¿Qué palabra puede ser más esencial y llena de vida? No hay palabras que obligue más al ser humano que este estar ahí, vigilante, para contener el respiro para no dejar ir nada de cuanto el Misterio está participando de Sí. Suceda... la elección de Dios es digna de acogida, pero requiere el silencio profundo de todo el propio ser: suceda en mí. María sabe que no es la protagonista, sino sierva de la voluntad divina; pertenece a aquella escuadra de siervos que Jesús llamará amigos: un siervo no sabe lo que hace su señor. Pero quien es amigo sí. Todo lo que he oído del Padre se lo hecho conocer. La sombra del Espíritu que extiende la tienda de la presencia sobre una criatura tan bella por su disponibilidad, oirá los secretos arcanos del Eterno. Y el tiempo que seguirá andando para trazar siempre nuevos recorridos de gracia se llenará hasta derramarse cuando el Hijo de Dios vea la luz de un espacio infinitamente pequeño para su poder, el espacio del límite y de la contingencia. María la primera cuna de la Palabra inefable, primer abrazo de la luz que llega, no posee otro tesoro que su humildad.

4. El plan de Dios se realiza con los medios menos aceptados en la sociedad: Una mujer, pobre, humilde, de la periferia, es la interlocutora del mensajero de Dios, que vincula a María en el proyecto liberador del Padre. Eran días en que el pueblo esperaba de muchas formas la llegada del Mesías. Las difíciles condiciones de vida acrecentaban las expectativas populares. Dios se manifiesta de manera inesperada en la elección de una mujer del pueblo. Así el texto del evangelio muestra hasta dónde llega la voluntad de Dios. Aquello que se considera imposible para la humanidad es posible para Dios, como la concepción de un hijo por una mujer adulta, el caso de Isabel; después por una joven mujer sin esposo, el caso de María. Estos hechos nos muestran que el querer de Dios rompe con todas las estructuras humanas. Pongamos en las manos de Dios la vida de las mujeres, madres, hijas, hermanas, especialmente las que luchan de manera comprometida por un mundo más justo e igualitario.

10 dic 2011

3º Domingo de Adviento

3º Domingo de Adviento (B)
Juan 1, 6-8.19-28

1. Oración Inicial: Padre bueno, envíanos el Espíritu Santo, para que podamos acoger a Jesús que pasa por nuestra historia y ofrece la vida por la humanidad. Danos una visión límpida y un corazón abierto para escuchar e interpretar tú Palabra. Danos el estar siempre preparados para colaborar en la construcción tu Reino. AMÉN. Cantar el estribillo "Espíritu Santo Ven, Ven".

2.   Lectura:   ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: Juan el Bautista fue un profeta con muchos discípulos y un protagonismo popular. Jesús lo definió como el más grande entre los nacidos de mujer. Y no obstante, según Jesús, el más pequeño en el Reino es más grande que Juan. (Mt 11,11). Juan sabía esto. Alabado por los otros, no se alababa por cuenta propia. Después que Jesús comenzó a anunciar el Reino de Dios, él supo cederle el puesto. Sus discípulos, al contrario, no tuvieron su grandeza de alma. Se sintieron envidiosos. Juan les ayudó a superar el problema. De hecho no es fácil ceder el puesto y la guía a otros y colaborar con ellos para que puedan realizar su propia misión. Abramos nuestros corazones a la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Juan 1, 6-8.19-28: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)     ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más?
2)     ¿Con qué palabras comienza el texto de hoy?  ¿Qué quieren decir esas palabras?
3)     ¿Con quienes dialoga Juan el Bautista? ¿Qué le preguntan? ¿Qué responde?
4)     ¿Cuales son las tres definiciones negativas con que Juan se defina? ¿Qué dice finalmente Juan de sí mismo?
5)     Usando una frase del Antiguo Testamento para decir lo que él es, Juan desvía la atención de sí mismo sobre Jesús. ¿Qué nos dice esto acerca de Juan y de Jesús?
6)     ¿Qué punto te ha llamado más la atención y te ha gustado más en la conducta de Juan Bautista?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. La misión de Juan Bautista puede tomarse como símbolo de la misión de toda persona cristiana: no suplantar a Jesús, sino gastar la vida en abrirle camino, abriendo camino a su causa, ¡el Reino!  ¿Estamos siendo buenos precursores del Reino que Jesús anunció? ¿Allanamos montes, rellenamos quebradas, abrimos caminos? Explicar.
  2. ¿Qué mensaje nos brinda hoy el testimonio de Juan?
  3. ¿Cómo puede todo esto ayudarnos a celebrar la Navidad?
  4. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. "Soy la voz del que clama en el desierto. Allanen el camino del Señor"

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometemos con la transformación de la realidad: Compromiso: ¿A qué nos compromete el dar testimonio de Jesús?  Ofrece a Jesús un gesto concreto de compartir tu tiempo y recursos con los que más necesitan. Llevamos una "palabra". Seguramente esta "palabra" o versículo se hará presente durante el día (semana) mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Dios nuestro, tú que quieres que trabajemos de tal modo que, cooperando unos con otros, realicemos en esta tierra tu Reino.  Ayúdanos a asumir, en medio de nuestros trabajos diarios, nuestra condición de pueblo tuyo y hermanos(as) de todas las personas. Padre Nuestro, que estás en el cielo…Amén.
Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1.  Juan Bautista en el evangelio de Juan: El Evangelio de Juan fue escrito al final del primer siglo. En aquel tiempo, tanto en Palestina como en toda el Asia Menor, dondequiera que hubiese una comunidad de judíos, había también personas que habían tenido contacto con Juan el Bautista o que habían sido bautizados por él (He 19,3). Juan Bautista provocó un movimiento popular muy grande. El mismo Jesús se adhirió a su movimiento y se hizo bautizar por él en el río Jordán. También después de la muerte, Juan Bautista seguía ejercitando una gran atracción e influencia, tanto entre los judíos como entre los cristianos que provenían del judaísmo (He 19,1-7). Las informaciones sobre Juan Bautista conservadas en el cuarto evangelio son las siguientes: a) Juan viene para dar testimonio de la luz (1,6-8); b) Jesús viene después de Juan y también es discípulo de Juan. No obstante esto, Él es más importante que Juan, porque existía antes que Juan: "El que viene detrás de mí, ha pasado delante de mí, porque era primero que yo" (1,15-30). Jesús es la Palabra creadora que estaba junto al Padre desde la creación (1,3); c) Juan confesó abiertamente: "Yo no soy el Cristo. No soy Elías. No soy el profeta que espera el pueblo. Soy sólo uno que clama en el desierto, enderezad el camino del Señor (1,19-23); d) De frente a Jesús, Juan se considera indigno de desatar la correa de su zapato y dice: "Él debe crecer y yo disminuir" (1,27; 3,30); e) Con respecto a Jesús él declaró al pueblo: "He visto descender el Espíritu Santo del cielo como una paloma y posarse sobre Él: Ese es el que bautiza en el Espíritu Santo" (1,32-33); f) Juan señala a Jesús como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1,29-36), el amado de Dios (1,34).

2.  El puesto de Juan en el plan de Dios; dar testimonio de la luz. (1,6-8): El Prólogo del cuarto Evangelio afirma que la Palabra viva de Dios está presente en todas las cosas y brilla en las tinieblas como una luz para cada persona. Las tinieblas intentan apagarla, pero no lo consiguen (1,15). Ninguno consigue esconderla, porque no podemos vivir sin Dios por mucho tiempo. La búsqueda de Dios, siempre de nuevo, renace en el corazón humano. Juan Bautista viene para ayudar al pueblo a descubrir esta presencia luminosa de la Palabra de Dios en la vida. Su testimonio fue tan importante, que muchas gentes pensaban que él era el Cristo (He 19,3; Jn 1,20). Por esto el Prólogo aclara: "Juan no era la luz. Vino para dar testimonio de la Luz"

3. El testimonio negativo de Juan sobre sí mismo: él no es lo que los otros piensan de él. (1,19-21): Los judíos envían sacerdotes y fariseos para saber quién es este Juan que bautizaba al pueblo en el desierto y que atraía a tantas gentes de todas partes. En vez de decir quién es, responde lo que no es: "¡No soy el Mesías!" Añade otras dos respuestas negativas: él no es ni Elías, ni el Profeta. Se trata de aspectos diferentes de la misma esperanza mesiánica. En los tiempos mesiánicos, Elías debería volver para llevar el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres. O sea, habría regresado para restaurar la convivencia humana (Ml 3,23-24; Si 48,10). El profeta anunciado para llevar en el futuro a buen término la obra iniciada por Moisés, era visto por el pueblo como el Mesías esperado (Dt 18,15). Juan rechaza estos títulos mesiánicos, porque no era él el Mesías. Existían muchas versiones sobre la misión de Elías. Algunos decían que el Mesías sería como un nuevo Elías. En este sentido Juan no era Elías. Otros decían que la misión de Elías era sólo la de preparar la venida del Mesías. En este sentido Juan era Elías. Las preguntas de los fariseos y sacerdotes sobre el significado de Juan Bautista dentro del plan de Dios eran también las preguntas de las comunidades. Así, las respuestas de Jesús, recogidas por el evangelista, servían también para las comunidades.

4. Los testimonios positivos de Juan: él es sólo uno que prepara el camino  (1,22-24): Los enviados de los sacerdotes y fariseos querían una respuesta clara, porque debían dar cuenta a los que les habían encargado interrogar a Juan. Para ellos no bastaba saber lo que Juan no era. Querían saber quién es él y que cosa significa dentro del plan de Dios. La respuesta de Juan es una frase tomada del profeta Isaías: "Soy la voz del que clama en el desierto. Enderezad los caminos del Señor" (1,23). En este uso del Antiguo Testamento aparece la mística que animaba la lectura que los primeros cristianos hacían de la Sagrada Escritura.

5. Significado del bautismo y de la persona de Juan (1,25-28): En las comunidades cristianas del final del siglo primero había personas que conocían sólo el bautismo de Juan (He 18,25; 19,3). Entrando en contacto con otros cristianos que habían sido bautizados en el bautismo de Jesús, ellos querían saber cuál era el significado del bautismo de Juan. En aquel tiempo el bautismo era una forma con la cual la persona se comprometía con un determinado mensaje. Quien aceptaba el mensaje estaba invitado a confirmar su decisión a través de un bautismo. Por ejemplo, con el bautismo de Juan la persona se vinculaba al mensaje anunciado por Juan. Con el bautismo de Jesús, la persona se vinculaba con el mensaje de Jesús que les comunicaba el don del Espíritu (He 10,44-48; 19,5-6).  En medio de ustedes está uno a quien no conocen. Esta afirmación de Juan Bautista se refiere a Jesús, presente en la muchedumbre. Hoy Él está en medio de nosotros(as) y también hoy, muchas veces, no lo conocemos.

2º Domingo de Adviento

2º Domingo de Adviento (B)
Marcos 1,1-8

1. Oración Inicial: Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia.  Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren.  Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2.   Lectura:   ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: La primera frase del Evangelio según San Marcos dice así: «Comienzo de la Buena Noticia de Jesús Mesías Hijo de Dios».  Para Marcos, la vida de Jesús es un hecho importante y él quiere presentar esta Noticia como una buena noticia (evangelio). Toda noticia, anuncio o relato de una persona, sobre todo cuando es comunicada como Buena Noticia, suscita mucho interés en el lector. Por eso, el Evangelio según San Marcos ha fascinado a tantos lectores a lo largo de veinte siglos. El contenido central lo constituye la persona de Jesús, Mesías e Hijo de Dios.  En estos dos títulos queda indicada la misión y la verdadera identidad de Jesús. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Marcos 1,1-8: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.  Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d.  ¿Qué dice el texto?

1)     ¿Con qué palabras comienza el evangelio de Marcos? ¿Qué quiere decir esas palabras?
2)      ¿Qué dice la cita del profeta Isaías sobre la misión de Juan Bautista?
3)     ¿Qué es el contenido y repercusión de la predicación de Juan Bautista?
4)     ¿Qué predicaba Juan sobre el Mesías?
5)     ¿Qué dice el texto sobre la persona de Jesús y sobre su misión?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida?  No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. Juan Bautista pidió una conversión (cambio) de vida. ¿Cuál es el cambio que Dios está         pidiendo hoy de nosotros?  ¿Qué caminos deben ser enderezados hoy en nuestra sociedad?
  2. «Comienzo de la Buena Noticia de Jesús Mesías Hijo de Dios». La historia de Jesús es el comienzo y nosotros somos la continuación. ¿Cómo está presente en nuestras vidas y en la historia, la semilla de la Buena Noticia de Dios?
  3. Juan Bautista preparó la venida de Jesús. También para nosotros, la Buena Noticia nos llega a través de las personas y los acontecimientos bien concretos que nos indican el camino que lleva a Jesús.  En mi vida personal: ¿Quién me ha indicado el camino hacia Jesús?
  4. Y nosotros, ¿Hemos ayudado a personas descubrir la Buena Noticia de Dios en sus vidas?  Explique.
  5. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino”.

5.  Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: Vivir la conversión implica un cambio profundo de vida, para seguir los pasos de Jesús. ¿Qué gesto concreto  de conversión puedes vivir esta semana? Llevamos una “palabra”.  Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Señor, aviva nuestra fe, nuestro amor, nuestra esperanza, y danos creatividad para seguirte y construir tu Reino. Enséñanos a darlo todo, compartir nuestros bienes, nuestro tiempo, nuestros dones. Padre Nuestro que estás en el cielo…  AMÉN.

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más


1. Clave de lectura: En los años 70, época en la que Marcos escribe su evangelio, las comunidades vivían una situación difícil. Desde fuera eran perseguidas, por el Imperio Romano. Desde dentro, se vivían entre dudas y tensiones. Algunos grupos afirmaban que Juan Bautista era igual que Jesús. Otros querían saber cómo debían comenzar el anuncio de la Buena Noticia de Jesús. En estos pocos versículos, Marcos comienza a responder, narrando cómo se inició la Buena Noticia de Dios que Jesús nos anuncia y cuál es el puesto que Juan Bautista ocupa en el proyecto de Dios.

2. Marcos 1,1: Comienzo del Evangelio de Jesús, Hijo de Dios
En la primera frase de su Evangelio, Marcos dice: Comienzo del Evangelio de Jesucristo, ¡Hijo de Dios! (Mc 1,1). Al final del Evangelio, en el momento de la muerte de Jesús, un soldado romano exclama: ¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! (Mc 15,39). Al principio y al final está este título de Hijo de Dios. Entre el principio y el final, a lo largo de las páginas del evangelio, Marcos aclara cómo debe ser entendida y anunciada esta verdad central de nuestra fe: Jesús es el Hijo de Dios.

3. Marcos 1,2-3: La semilla de la Buena Noticia está escondida en la esperanza de la gente
Para indicar el comienzo de la Buena Noticia, Marcos cita al profeta Isaías. En el texto de este profeta aparece la esperanza que habitaba en los corazones de la gente en los tiempos de Jesús. La gente esperaba que el mensajero viniese a preparar el camino del Señor, según cuanto había sido proclamado por el profeta Isaías que dice: Voz de aquél que grita: Preparad el camino al Señor, enderezad sus sendas (Is 40,3). Para Marcos la semilla de la Buena Noticia es la esperanza suscitada en la gente por las grandes promesas que Jesús había hecho en el pasado por medio de dos profetas. Hasta ahora, la esperanza de la gente es el gancho al que se aferra la Buena Noticia de Dios, para saber cómo iniciar el anuncio de la Buena Noticia, es importante descubrir la esperanza que la gente tiene en su corazón. ¡La esperanza es lo último que muere!

4. Marcos 1,4-5: El movimiento popular suscitado por Juan el Bautista hace crecer la esperanza
Marcos hace como hacemos también hoy nosotros. Se sirve de la Biblia para iluminar los hechos de la vida. Juan Bautista había provocado un gran movimiento popular. ¡Toda la región de la Judea y todos los habitantes de Jerusalén iban al encuentro de Juan!  Marcos se sirve del texto de Isaías para iluminar este movimiento popular, suscitado por Juan Bautista. Indica que con la venida de Juan Bautista la esperanza del pueblo ha comenzado a encontrar una respuesta, a realizarse. La semilla de la Buena Nueva comienza a despuntar, a crecer.

5. Marcos 1,6-8: Juan Bautista es el Profeta Elías que la gente esperaba
Del profeta Elías se decía que venía a preparar el camino del Mesías “¡convirtiendo el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres!” (Mal 3,24; cf Lc 1,17), o sea, esperaban que Elías viniese a reconstruir la vida comunitaria. Elías era conocido como “un hombre vestido de pieles y con un cinturón de cuero a la cintura” (2Re 1,8). Marcos dice que Juan se vestía con pieles de camello. Indicaba con claridad que Juan Bautista había venido a cumplir la misión del Profeta Elías (Mc 9,11-13). En los años 70, época en la escribe Marcos, mucha gente pensaba que Juan Bautista fuese el mesías (He 19,1-3). Para ayudarles a discernir, Marcos cita las palabras del mismo Juan: “Después de mí viene aquél que es más fuerte que yo y de quien no soy digno de desatar sus sandalias. Yo he bautizado con agua. Él bautizará con Espíritu Santo”. Marcos nos dice que Juan señala el camino hacia Jesús. Hace saber a las Comunidades que Juan no era el Mesías, sino más bien su precursor.

6 «Comienzo de la Buena Noticia de Jesús Mesías Hijo de Dios». Así dice la primera frase de la fuente histórica sobre la vida de Jesús que llamamos Evangelio según San Marcos. La historia de Jesús es el comienzo y nosotros somos la continuación. El problema es que esta continuación de la historia de Jesús es una mezcla de traición a Jesús y también de fidelidad a Jesús; hay fracasos y éxitos. La historia de la Iglesia a veces reproduce la historia de Jesús y a veces la traiciona. Por eso es necesario un discernimiento. Es necesario volver a este «comienzo» de la historia de Jesús, para juzgar desde allí la historia de todos los cristianos. Marcos comienza su evangelio describiendo cómo fue el principio del anuncio de la Buena Noticia de Dios.  El comienzo, la semilla de la Buena Noticia de Dios, está escondido en nuestra vida, en nuestro pasado, en la historia en que vivimos. El pueblo de la Biblia tenía esta convicción: Dios está presente en nuestra vida y en nuestra historia.

26 nov 2011

1º Domingo de Adviento (B)


 1º Domingo de Adviento (B)
Marcos 13, 33-37

1. Oración Inicial: Espíritu de la Verdad, que procedes del Padre y del Hijo y que hablaste por los profetas: acude en nuestra ayuda y revélanos el sentido de las Escrituras. Haz que el texto bíblico se convierta para nosotros en Palabra viva y liberadora, que produzca en nosotros(as) la adhesión y el seguimiento radical de Jesús. AMÉN.   
    Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: “¡Manténganse despiertos!” Esta es clave en el corto pasaje que la Iglesia reserva para la liturgia del primer domingo de Adviento. Vigilar, estar atentos, esperar al dueño de la casa que debe regresar, no adormilarse, es esto lo que Jesús pide a todo cristiano(a). Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Marcos 13,33-37: Leemos este texto de Marcos con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)     ¿A quienes dirige Jesús sus palabras?
2)     ¿Qué se encarga el hombre a sus servidores antes de ir de viaje?
3)     ¿Cómo responde Jesús a la inquietud de sus discípulos sobre la pregunta ¿cuándo vendrá?
4)     Entonces, ¿cuál es la actitud que deben tener sus seguidores? ¿Por qué?


3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

a.     ¿Qué significa para ti “estar preparado”  (la vigilancia)?
b.    ¿Vivimos siempre hoy a la espera del Señor que viene? ¿Estamos algo adormecidos? ¿En qué?
c.     Hagamos en el grupo un «análisis de la realidad de la esperanza»: ¿Cómo está la esperanza en nuestra sociedad? ¿Es una sociedad de esperanza? ¿Qué esperanzas mueven a las personas hoy?
d.    ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “Estén prevenidos”.


5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: Estar preparados excluye tanto la impaciencia como el sueño, tanto el temor como el relajamiento.  Implica lucha, esfuerzo y valor para evitar, por una parte, la fuga hacia un futuro ideal y, por otra, el estancamiento en la situación del presente.  ¿Cómo me comprometo esta semana a trabajar por el Reino? Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante la semana mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.


6. Oración final: OH Dios, Padre Bueno: ayúdanos a nunca olvidar que eres el Señor de la Historia, el Señor de la Creación, el Señor de la Vida. Tú nos animas para construir el Reino.  Danos fuerza para entregarnos a ti de todo corazón y a servirte con fidelidad en el prójimo, de modo que vivamos como verdadero pueblo tuyo y como hermanos y hermanas de todas las personas.  AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más


1. El capítulo 13 del Evangelio de Marco nos habla de la ruina del Templo y de la ciudad de Jerusalén. Jesús aprovecha la ocasión por una observación que le hace un discípulo: “¡Maestro, mira qué piedras y qué construcción! (Mc 13,1). Jesús, por eso, aclara las ideas: “¿Ven estas grandes construcciones? No quedará piedra sobre piedra, que no sea demolida” (Mc 13,2). El Templo, signo tangible de la presencia de Dios en medio de su pueblo elegido, Jerusalén, la ciudad “bien unida y compacta” adonde “suben junta las tribus del Señor, para alabar el nombre del Señor” (Salmo 122,4), todo esto, signo seguro de la promesa hecha a David, signo de la alianza, todo esto irá a la ruina... es sólo un signo de algo que sucederá en el futuro. Los discípulos llenos de curiosidad piden al Señor sentado en el monte de los Olivos, de frente al Templo: “Dinos, ¿cuándo acaecerá eso y cuál será el signo de que todas estas cosas están por cumplirse? (Mc 13,4). A esta pregunta, usando el estilo apocalíptico judaico inspirado en el profeta Daniel, Jesús se limita sólo a anunciar las señales premonitoras (falsos cristos y falsos profetas que con engaño anunciarán la venida inminente del tiempo, persecuciones, señales en las potencias del cielo. cf: Mc 13,5-32), “en cuanto al día y a la hora, ninguno los conoce, ni siquiera los ángeles del cielo, y ni siquiera el Hijo, sino sólo el Padre” (Mc 13,32).

De aquí se comprende la importancia de la espera vigilante y atenta a los signos de los tiempos que nos ayudan a acoger la venida del “dueño de la casa” (Mc. 13,35). Cuando venga él, todo desaparecerá, “el poder de los siervos” (Mc 13,34), incluso los signos que nos ayudan a recordar su benevolencia (templo, Jerusalén, casa). Los “siervos” y el “portero” (Mc 13,34) a la llegada del dueño no mirarán ya a los signos, sino que se complacerán en el mismo dueño: “He aquí que llega el Esposo, salgan al encuentro” (Mt 25,6 + Mc 2,19-20).

A menudo Jesús pedía a los suyos que vigilasen. En el huerto de los Olivos, en la tarde del jueves, antes de la pasión, el Señor dice a Pedro, Santiago y Juan: “Quédense aquí y permanezcan despiertos.” (Mc 14,34; Mt 26,38). La vigilancia nos ayuda a no caer en la tentación (Mt 26,41) y a permanecer despiertos. En el huerto de los Olivos los discípulos duermen porque la carne es débil aunque el espíritu está pronto (Mc 14, 38). Quien se duerme va a la ruina, como Sansón que se deja adormecer, perdiendo así la fuerza, don del Señor (Jue 16, 19). Se necesita estar siempre despiertos y no adormilarse, sino vigilar y orar para no ser engañados, acercándose así a la propia perdición (Mc 13,22 + Jn 1,6). Por eso “despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará” (Ef 5,14)

2. Estar despiertos: Jesús hace a sus discípulos una recomendación que hoy nos sorprenden: mantenerse despiertos. ¡Todo lo contrario de lo que nosotros haríamos! Pero él tiene sus razones. Si cada día estamos embargados por las preocupaciones más superfluas, lo más seguro es que se nos pase la hora apropiada para realizar la misión que Jesús nos encomienda. El evangelio debe ser proclamado donde sea necesario, deber ser colocado donde se vea, debe ponerse al alcance de todos. Nuestra misión es hacer del evangelio una lámpara que ilumine el camino de la vida y nos mantenga en actitud vigilante.

Estar vigilantes y preparados consiste principalmente en vivir según el mandamiento del amor. El evangelista se dirige a unos cristianos que han descuidado su compromiso práctico, para despertarles de su letargo y recordarles que el destino de cada persona se decide en la actitud que tengan ante los necesitados en este tiempo que precede a la venida de Jesús.

3. La Esperanza: Esperar, lo que se dice esperar, todo el mundo espera. Una persona solía distinguir: La buena gente, la gran mayoría, que vive con esperanzas: un viaje, una fiesta, una boda, un trabajo, curarse de una enfermedad o el gordo de la primitiva. La gente buena, una gran minoría, que vive de la esperanza, trabajando y luchando por una causa noble, de solidaridad, ecología, justicia y paz, cultura, libertad, democracia, etc. En el fondo todos buscan lo mismo, pero los matices marcan toda la diferencia. La búsqueda del bien y de la felicidad nos une a todos, pero los caminos, acertados o desorientados para conseguirlo, nos distinguen. Hoy la liturgia de adviento proclama entre nosotros su mensaje de esperanza; la esperanza de un Dios que vino, a quien recordamos y celebramos, y que viene, para el que nos preparamos. Y, junto a esta gran esperanza, el adviento es también un canto a nuestras pequeñas y legítimas esperanzas, que arropan la grande y la colocan en el pedestal que le corresponde. Buen momento para reflexionar sobre la incidencia o no de lo que esperamos en nuestra vida práctica, para ver si nos mueve a "conducirnos como en pleno día, con dignidad..., sin comilonas ni borracheras, lujuria, desenfreno, riñas o pendencias".