17 ene 2013

2° Domingo del Tiempo Ordinario

Las Bodas de Caná

2º Domingo del Tiempo Ordinario (C)
Juan 2, 1-11

1.- Oración Inicial: Espíritu de la Verdad, que procedes del Padre y del Hijo y que hablaste por los profetas: acude en nuestra ayuda y revélanos el sentido de las Escrituras. Tú que eres Espíritu de Vida , haz que el texto bíblico se convierta  en  Palabra viva y salvadora, que produzca en nosotros la adhesión y el seguimiento de Jesús. Amén. Cantar: “Espíritu Santo, ven, ven…”

2.- Lectura: ¿Qué dice el texto?
a.- Introducción: El texto de hoy pone a nuestra consideración  las Bodas de Caná, en Galilea. Podemos apreciar que, tanto en aquellos tiempos como ahora, a todos nos gustan las fiestas. Hay algunas que quedan clavadas en nuestra memoria  y que con el paso del tiempo adquieren un significado cada vez  más profundo; otras fiestas caen en  el olvido. La fiesta de las Bodas de Caná, así como está descrita en el Evangelio de Juan, ha quedado viva en la memoria del pueblo cristiano y nos revela un sentido profundo. Abramos nuestros corazones a la Palabra de Dios.

b.- Leer el texto: Juan 2, 1-11. Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva para escuchar a Dios. Leerlo una segunda vez.

c.- Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para dejar que la Palabra de Dios impregne el corazón y la mente. Terminar cantando “Tu Palabra me da Vida”.

d.- ¿Qué dice el texto?
1.- Cada persona lee en voz alta el versículo que más le tocó el corazón.
2.- ¿Dónde se encuentran Jesús y su madre? ¿Qué problema ocurre en la fiesta de bodas?
3.- ¿Quién se da cuenta y qué hace?
4.- ¿Qué dice y hace Jesús?  ¿Qué reacciones origina?
5.- ¿Cuál es el resultado de este signo?

3.- Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida?. No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.
a.-  ¿Dónde y cómo sigue  Jesús dando “signos” o “señales” hoy?
b.-  Como Jesús: ¿Cómo ser señal hoy en medio de las realidades sencillas y diarias?
c.-  ¿Qué ha llamado tu atención en las actitudes o comportamiento de las personas en el  texto?
d.- La Madre de Jesús es presentada como persona atenta a los problemas de los otros en tal grado que se da cuenta que la falta de vino arruinaría la fiesta. Y no sólo   constata el problema  sino que toma iniciativas para resolverlo. ¿Cómo seguir su   ejemplo frente a los problemas de hoy?
e.- María y Jesús están en la fiesta de la boda. ¿Por qué a veces nos imaginamos a Jesús y María
   como alejados de la fiesta y de las alegrías humanas?

4.- Oración. ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Cada participante está invitado a hacer una petición: ¿Qué hará y qué ayuda necesita para estar siempre “despierto y vigilante”?     ¡Queremos hacer todo lo que nos pidas, Señor!

5.- Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad. Compromiso. El gesto de Jesús despierta la fe de los discípulos. ¿Qué gestos y hechos solidarios podemos realizar en la comunidad para animar la fe de los que nos rodean?.Llevamos una palabra. Esa palabra nos acompañará hasta que nos encontremos nuevamente.

6.- Oración final. Oh Dios de todos los pueblos, que de muchas maneras  te has comunicado desde siempre a la Humanidad. Te pedimos que abras nuestros ojos, ilumines nuestra mente e inflames nuestro corazón, para que nosotros también seamos para los demás señal de amor y alegría, de esperanza y de agradecimiento. Amén.
  
Para La Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Juan 2,11‑12: Comentario del evangelista: Este es el primer signo. En el cuarto evangelio, el primer signo sucede para ayudar en la reconstrucción de la familia, de la comunidad, para resanar las relaciones de base entre las personas. Seguirán otros signos. Juan no usa la palabra milagro, sino la palabra signo. La palabra signo indica que las acciones de Jesús  en favor de las personas tienen un valor profundo, que sólo se descubre con los rayos‑x de la fe. Cuando decimos “rayos‑x", indicamos la dimensión más profunda, invisible a los ojos, que se encuentra en !os hechos y que sólo la fe nos la hace percibir y nos la revela. La pequeña comunidad que se ha formado en tomo a Jesús aquella semana, viendo el signo, estaba ya en grado de percibir el significado más profundo y “creyó en Él".

2. Con la señal del agua transformado en “vino nuevo" y abundante, Jesús nos deja claro que ha llegado la hora del cambio. Hay que dejar lo viejo, la tristeza. la injusticia, para comenzar a vivir una vida nueva, con alegría comunitaria, en búsqueda de la justicia y de la solidaridad. Con esta señal, Jesús inicia un
tiempo nuevo. En su última Cena, transformando el vino en sangre derramada, Jesús complementa la señal  y nos deja la Eucaristía.  Lo que pasó en Caná es un resumen de lo que va a hacer Jesús con todas sus acciones: transforma nuestra relación con Dios y las relaciones entre nosotros y nosotras.  El vino nuevo es señal de la alegría, de la amistad y del amor que deben vivir los(as) que participan del banquete.

3. El vino bueno: Juan nos dice que Jesús mandó llenar de agua seis  tinajas de piedra destinadas a las “purificaciones de los judíos” (v6). El agua y las purificaciones aluden a ciertas costumbres religiosas en tiempo de Jesús. En adelante, no se tratará ya de una religión basada en la ley ni en la observancia de preceptos observados bajo el temor del castigo y la culpa. Esto es precisamente lo que Juan nos dice: la presencia de Jesús es la revelación de este Dios nuevo y diferente. No del miedo y del castigo, lejano de los seres humanos y gozando con sus sacrificios, sino el Dios cercano en medio de la fiesta compartiendo sus alegrías y sus preocupaciones. En la boda en la que “faltó el vino”, se ofrece “el vino bueno”, la mejor revelación del rostro de Dios Su religión será la de la alegría y de la fiesta compartida porque se participa del gozo de Dios.

4. La fe aparece habitualmente ligada a “signos" o "señales", que nos permiten el descubrimiento de la presencia de Dios en la historia personal y social. La búsqueda de estas señales es una tendencia natural propia de todo ser humano religioso. En nuestros días se corre el riesgo de considerar aquellas señales como ligadas a lo extraordinario o maravilloso. Este espacio se ha transformado para mucha gente en el único lugar en que se puede realizar el encuentro con Dios. La primera  de las señales de Jesús realizada en Caná, por el contrario, sitúa la gloria de Dios en el marco de las realidades cotidianas.
en e! banquete de una boda. Con ello invita a descubrir la cercanía de Dios en Jesús, señal de su presencia en la historia. dentro del marco de lo cotidiano de la existencia.  Éste es el lugar en que debemos encontrar a Dios y dar la misma respuesta que los discípulos de Jesús, que en Caná, “creyeron en él”.               

5. La Madre de Jesús en el Evangelio de Juan: La Madre de Jesús aparece dos veces en el evangelio de Juan: al principio, en las bodas de Caná (Jn 2,1‑5), y al final, a los pies de la Cruz (Jn 19,25‑27). En los dos casos representa al Antiguo Testamento que espera la llegada del nuevo, y en los dos casos, contribuye a la llegada del Nuevo.  María es el lazo entre lo que había antes y lo que vendrá después.  En Caná, la Madre de Jesús, símbolo del Antiguo Testamento, es aquella que se da cuente de los límites Antiguo Testamento, y da los pasos para que pueda aparecer el Nuevo.  A los pies de la Cruz, está junto al “Discípulo Amado". El Discípulo Amado es la comunidad que crece en tomo a Jesús. es el hijo que nace del Viejo Testamento.  A petición de Jesús, el hijo, el Nuevo Testamento, recibe a la Madre, el Antiguo Testamento, en su casa. Los dos deben caminar juntos. El Nuevo no se entiende sin el Viejo.

6. Jesús. al dirigirse a su madre, la llama “mujer”'. Lo mismo ocurre en el momento supremo de la cruz. La intención parece clara: se trata de sacar la escena del ámbito estrictamente familiar para afirmar que los lazos de la familia de Díos son más fuertes que los de la sangre. Se nota un progreso que va en la dirección siguiente: de María, persona privada y privilegiada, la madre de Jesús, a la “mujer”, que tiene un quehacer importantísimo en la historia de Ía salvación.  La palabra "mujer” presentaría a a María como la nueva Eva, que se halla junto al nuevo Adán en el nacimiento de la nueva humanidad. La conclusión de! signo (Jn 2,11) nos dice abiertamente que su finalidad primera está centrada en Jesús. La figura de María está subordinada a él. Esto no significa no valorar la madre de Jesús. El argumento va de menor a mayor si cuando no había llegado la hora, jesús actúa porque se lo pide su madre, cuánto más cuando haya llegado su hora!



7 ene 2013

El Bautismo de Jesús



1. Oración Inicial: Danos tu Espíritu, Padre, para que en una verdadera conversión, podamos acoger a tu Hijo que pasa por nuestra historia y así reconocerlo como él que ofrece la vida por la humanidad. Danos una visión límpida, un corazón pronto para escuchar, danos el estar siempre preparados(as) para colaborar en la construcción de tu Reino. AMÉN. Cantar «Espíritu Santo Ven, Ven».

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El texto de hoy nos invita a meditar sobre una pregunta crucial de nuestra fe: ¿Quién es Jesús? Tal pregunta ha recibido en el tiempo de Jesús y durante toda la historia una infinidad de respuestas por parte de personas que quieren acercarse al misterio de Jesús. Lucas, cuando describe la escena del bautismo de Cristo en las aguas del Jordán, no está interesado en comunicarnos detalles históricos sobre tal acontecimiento, sino que pretende darnos los primeros elementos para comprender la identidad de Jesús. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Lucas 3,15-22: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones. Terminar cantando: «Tu Palabra me Da Vida».

d. ¿Qué dice el texto?

1) Cada persona lee el versículo o parte del texto que te impresionó más.
2) ¿Qué respondió Juan a la gente sobre si él sería el Mesías? ¿Cómo diferencia su bautismo del de Jesús? ¿Qué actitud demuestra Juan?
3) ¿Por qué Juan reprendió a Herodes? ¿Qué hizo Herodes con Juan después?
4) ¿Qué sucedió cuando Jesús se encontraba orando? ¿Qué proclama la voz del cielo?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.
a)    Delante del Mesías, Juan Bautista se siente siervo, humilde e indigno: «yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias»: ¿Cómo nos comportamos en nuestra comunidad? ¿Cómo es nuestra humildad?
b)    ¿Qué les llama la atención de la denuncia profética que hizo Juan al Rey Herodes? ¿Qué hay que denunciar hoy? ¿A quienes debemos dirigir nuestra denuncia? ¿Por qué? ¿Lo estamos haciendo? ¿Qué nos falta? ¿Nos sentimos llenos(as) de “Espíritu Santo y fuego”?
c)    ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «Tú eres mi Hijo amado, a quien he elegido».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso: Realizar un gesto de humildad y/o de denuncia profética esta semana. Llevamos una "palabra". Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

6. Oración final: Señor Dios, tu Hijo ha orado mientras era bautizado por Juan Bautista,. Tu voz divina escuchó su oración. También el Espíritu Santo se ha mostrado presente en forma de paloma. ¡Escucha hoy nuestra oración! Te pedimos que nos sostengas con tu gracia para que podamos ser hijos(as) de la luz. Danos la fuerza para renovarnos continuamente en el Espíritu, revestidos e invadidos de pensamientos y sentimientos de Cristo. AMÉN. Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Querido(a) Animador(a): Sugerimos seguir la siguiente pauta al iniciar cada encuentro:
a.    Compartir sobre lo que le pasó a la gente en su diario vivir durante la semana.
b.    ¿Cómo he experimentado a Jesús en lo que he vivido? ¿Qué ha hecho Cristo en mi vida?
c.    ¿Qué he hecho esta semana para extender el Reino de Dios?
2. El contexto del bautismo de Jesús: Después de los relatos de la infancia y como preparación a la actividad pública de Jesús, Lucas narra los acontecimientos que se refieren a Juan Bautista, el bautismo de Jesús, las tentaciones de Jesús; este conjunto sirve como de introducción a la verdadera y propia actividad de Jesús y le da sentido. El evangelista concentra en un cuadro único y completo toda la actividad de Juan: desde el comienzo de la predicación en las orillas del río Jordán (3,3-18) hasta el arresto mandado por Herodes Antipas (3,19-20). Cuando Jesús aparece en escena (3,21) para ser bautizado ya no se menciona a Juan. Con esta omisión Lucas clarifica su lectura de la historia salvífica: Juan es la última voz profética de la promesa del Antiguo Testamento. Ahora el centro de la historia es Jesús, es Él quien da comienzo al tiempo de salvación que se prolongará en el tiempo de la Iglesia.

El deber de Juan, el último profeta del Antiguo Testamento, es el de preparar la venida del Señor en medio de su pueblo (1,16-17.76). Este papel se concretiza en preparar a todos para recibir con el bautismo de conversión el perdón de Dios (Jer 3,34; Ez 36,25), lo que implica un cambio en el propio modo de ver las relaciones con Dios. Cambiar de vida significa practicar la fraternidad y la justicia según las enseñanzas de los profetas (Lc 3,10-14). Abandonando el bienestar religioso o social, el lector de Lucas está invitado a abrirse a la persona de Jesús, el Mesías Salvador. Lucas quiere subrayar que el profeta Juan no tiene ninguna pretensión de ser comparado con la persona de Jesús. Más bien, el profeta del Jordán se ha sentido completamente subordinado a la persona de Jesús (3,16). Sobre todo Jesús es el más fuerte porque da el Espíritu.

La actividad de Juan tiene un final violento, a la manera de los profetas clásicos. La autenticidad de un profeta nace de su libertad en los enfrentamientos con el poder político: de hecho, denuncia las maldades cometidas por Herodes en la vida del pueblo. Ante la llamada del profeta existen dos respuestas diversas: el pueblo y los pecadores se convierten, mientras los potentes responden con violencia agresiva. Juan termina el recorrido de su existencia en la cárcel. Con este episodio trágico Juan anticipa el destino de Jesús, rechazado y muerto, pero que se convierte en punto de referencia para todos aquellos que son perseguidos por el poder represivo.

Finalmente, el Jordán es el lugar físico de la predicación de Juan. La intención de Lucas es crear un estrecho lazo entre este río y Juan: Jesús no aparecerá ya más por allí después de su bautismo, así como Juan no aparecerá jamás por los confines de Galilea y de la Judea, porque son lugares ligados y reservados a la acción de Jesús.

3. Juan no es el Mesías: En aquel tiempo era grande la expectativa de la venida del Mesías Salvador. Muchos se hicieron discípulos de Juan Bautista y muchos siguieron a Jesús. Ambos grupos discutían sobre quién era el mayor, pues los discípulos de Juan afirmaban que Juan era más importante pues había venido antes de Jesús. De entre los evangelistas, Lucas y Juan procuran resolver el asunto mostrando el papel subordinado del Bautista (ver Jn 1, 6-9.15.19-20; 3, 30). Para esto Lucas contrapone las dos personas y los dos bautismos. Juan no sólo declara que no es el Mesías, sino que afirma además que ni siquiera es digno de ser su esclavo (desatar la correa de las sandalias). El bautismo de Juan era con agua y servía para la purificación al demostrar el arrepentimiento. En cambio, el bautismo de Jesús será con el Espíritu Santo y con fuego, una alusión a Pentecostés, donde el Espíritu fue dado en forma de lenguas de fuego (ver Hch 2, 3-4). Además, mientras Juan previene sobre el juicio, Jesús es el juez mismo que va a separar a los justos de los injustos como el agricultor separa el grano de la paja (ver Mt 25,46). El testimonio de Juan alerta para algo importante: el(la) testigo no debe confundirse con aquel de quien da testimonio, ni ocupar su lugar. Su función es señalar a Jesús, anunciar su presencia y acción, y luego desaparecer: "Es preciso que El crezca y que yo disminuya" (Jn3,30). Ciertamente no siempre sucede así. Es grande la tentación del evangelizador por conseguir privilegios o mayordomías a costa de su función, estorbando el encuentro y el compromiso de las personas con Jesús.

4. El final de la misión de Juan (3,18-20): Lucas clausura pronto la actividad de Juan, porque desde su punto de vista, Juan pertenece al Antiguo Testamento (16,16). La prisión por parte de Herodes muestra que Juan incomodaba a las autoridades, ciertamente porque les echaba en cara sus faltas morales. Con la salida de Juan, el tiempo de Israel, la primera fase de la historia de la salvación, ha terminado.

Ahora comienza el tiempo de Jesús, y con Él, la realización de las promesas y la venida del Reino de Dios. De hecho, según el evangelista Marcos, después de la prisión de Juan, es cuando Jesús va a Galilea donde comienza su actividad (Mc 1, 14-15).

1 ene 2013

Epifanía del Señor


Epifanía del Señor (B)
Mateo 2, 1-12

1. Oración Inicial: Señor Jesús, envíanos tu Espíritu para que podamos leer tu Palabra libres de prejuicios, para que podamos meditar tu anuncio en su integridad, para que podamos orar para crecer en la comunión contigo y con los hermanos(as). Para que podamos, finalmente, obrar, contemplando la realidad en la que vivimos cada día, con tus mismos sentimientos y tu misma misericordia. AMÉN. Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2.  Lectura del Texto:

a)  Introducción: En la época de Mateo muchos creyentes esperaban signos que les mostrases al Mesías prometido. Tomando pasajes de las Escrituras y recogiendo creencias populares, como la que afirmaba que una estrella anunciaría el nacimiento de un personaje importante, Mateo muestra a su comunidad que es Jesús a quien debe buscar. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b)  Leer el texto: Mateo 2,1-12: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.  Leerlo una segunda vez.

c)  Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d) ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?
2)    ¿Qué buscan los sabios de Oriente? ¿Qué les ayuda?
3)    ¿Cómo reaccionó el Rey Herodes cuando le dijeron que había nacido el Rey de los judíos? 
4)    ¿Qué dice Herodes a los magos cuando los llamó secretamente? ¿Dice la verdad Herodes cuando dice que quiere ir a rendirle homenaje?
5)    ¿Cayeron en la trampa de Herodes los magos? ¿Cómo la evitaron?

3.  ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida?  No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.
     
a.  ¿Quiénes son hoy los «sabios» que  buscan a Dios? ¿En qué sentido podemos identificar con ellos?
b.  ¿Qué estrellas indican su presencia en medio de nuestro mundo hoy?
c.  ¿Quién o quienes, por sus vidas y compromisos, han sido «estrellas» y nos guiado al encuentro con Jesús y  nos han motivado a comprometernos con su Reino?
d.  ¿Cómo podemos nosotros(as) ser estrellas que señalen a Jesús a la gente?
e.  ¿Cómo nos preparamos para acercarnos a Jesús? ¿Dónde y cómo se hace presente Jesús en nuestra vida? ¿Cómo se nos revela?
f.  El pueblo judío del Antiguo Testamento pensaba que su Dios era Dios suyo, no imaginaba que Dios estaba viviendo con otros pueblos. ¿Tenemos ese mismo sentimiento de universalidad de Dios, o creemos que «Dios es solamente nuestro».

4.   Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «…vimos salir su estrella y hemos venido a adorarlo…».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: A la luz de la Palabra, ¿qué compromiso concreto podríamos asumir esta semana para convertirnos en estrellas de la gente? Llevamos una “palabra”.  Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante el día (semana)  mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final:  Dios, Padre nuestro, que en un día como éste diste a conocer a tu Hijo a todas las gentes de todos los pueblos; haz que quienes te buscan, encuentren y sigan las estrellas que Tú pones en su camino, y quienes ya te hemos encontrado podamos contemplar un día, cara a cara, la gloria de tu rostro. AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo… 

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. El evangelio de Mateo fue escrito para cristianos que habían sido judíos, que podían seguir creyendo que sus privilegios de pueblo elegido seguían vigentes. San Mateo les enseña que ya no es así, que ya no hay privilegios, o que a todos los seres humanos alcanza lo que era exclusivo para ellos. Y se los enseña por medio de la escena que acabamos de leer: unos sabios venidos de Oriente preguntan por el recién nacido rey de los judíos, cuya estrella han visto en el cielo. Cualquier pueblo, cualquier ser humano de buena voluntad, que busque sinceramente el bien, la justicia y la paz, puede verse representado en esas personas orientales. No son las simpáticas figuras del pesebre con sus camellos y dromedarios, con sus nombres exóticos, con el lujo de sus vestiduras y su séquito como de cuentos de hadas. Somos todos los que buscamos la verdad y el amor, los que guiados por ese anhelo, como si fuera una estrella, encontraremos a Jesús, y le podremos ofrecer lo mejor de nosotros mismos, porque reconocemos en Él al mismo Dios hecho humano. De esto es símbolo la Epifanía: la manifestación de Dios, del verdadero y único Dios, a todos los pueblos, a todos los seres humanos; no en la potencia de su soberanía, ni de sus exigencias, sino en la debilidad de un niño humilde en brazos de su madre, apenas protegidos los dos por un humilde carpintero. Claro que se puede asumir otra actitud: la del rey Herodes y la de los grandes sacerdotes y sabios de Jerusalén. El primero teme por su reino de codicia y crueldad, tan bien atestiguado por los historiadores. Los segundos temen por las migajas de privilegios religiosos y políticos que les ha dejado el tirano. En todo caso no están dispuestos a adorar como los sabios sino a matar, y algún día lo lograrán. Ante nosotros está la escena de la adoración de los magos venidos de Oriente, guiados por una estrella, escena de luces y de sombras, como acabamos de decir. Nos toca asumir una actitud: la de acogernos al amor indiscriminado de Dios, o la de alzar nuestras ambiciones contra la Epifanía de ese amor.

2. Los Evangelios de la Infancia

En el comienzo de la predicación cristiana lo importante era hablar de la muerte y resurrección de Jesús; luego se fueron incorporando otros relatos con dichos y hechos. Al final, se introdujeron las historias sobre el origen y la infancia de Jesús, que más adelante ampliaron los evangelios apócrifos. Son, por tanto, relatos tardíos que sólo Mateo y Lucas desarrollan. Su significado va más allá de una simple biografía. Con ellos, tanto Mateo como Lucas, nos hacen una primera presentación de Jesús. Si leemos los relatos de cada uno, constatamos que hay muchas diferencias entre lo que nos narra uno y otro evangelista. Esto es así porque los objetivos que se plantean son diferentes. Así, para Lucas lo importante es destacar que Jesús representa la Nueva Alianza de Dios con los seres humanos y que la Antigua Alianza está agotada. Esto lo hace presentándonos dos nacimientos: el de Juan Bautista, que será el último profeta de la Antigua Alianza, y el de Jesús, que inicia la nueva. Para Mateo, en cambio, Jesús es el nuevo Moisés y en su narración va a recordarnos escenas del Éxodo (Ex 1-2) que ahora adquieren un nuevo significado.

A nosotros, desde nuestra cultura, nos puede sorprender la libertad con que elaboraron los episodios de la infancia de Jesús, porque estamos acostumbrados a buscar la verdad histórica de los hechos y, cuando nos acercamos a estos textos y descubrimos que no coinciden en lo que cuentan e incluso se contradicen, pensamos en seguida que algo es mentira. Pero para los evangelistas, y en general para la gente de su época, lo importante era el significado de los acontecimientos y no los acontecimientos en sí. Por eso, para elaborar sus relatos acudieron a los géneros literarios que estaban en uso en su cultura, con los que podían decir quién era Jesús. Hoy tenemos otra forma de contar las cosas, por eso es importante tener en cuenta cómo lo hacían ellos y qué nos querían transmitir.

3. ¿Qué quiere decirnos Mateo?: Mateo, al recrear la infancia de Jesús, no pretende decirnos lo que sucedió, sino lo que Jesús significa en la historia de la Salvación. Así, a través de su genealogía nos dice que él es el Mesías esperado por Israel, lo que se confirma a través de las citas de cumplimiento del Antiguo Testamento y del nacimiento virginal. Los sueños nos hacen notar ,a '• ¡dativa y presencia de Dios en toda la historia. El relato de los Magos, la huida a Egipto o la matanza de los inocentes nos acercan a las repercusiones de la venida de Jesús, con lo que .supone rechazo o acogida. Por eso nosotros, cuando nos acerquemos a estos primeros capítulos, no podemos ir con ojos de historiador moderno, sino con mirada de creyentes. A través de ellos Mateo anima a su comunidad a vivir la fe en medio de los problemas concretos que entonces tenían. Nosotros podemos también reconocernos en estos relatos y en sus personajes y descubrir cómo afrontar la vida desde la fe, aprendiendo a ver las señales cotidianas de Dios en la historia.

Santa María Madre de Dios


Lucas 2,16-21

1. Oración Inicial: Señor Jesús, haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y abra nuestros corazones para escuchar y comprender tu Palabra. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. AMËN. Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: En la Octava de Navidad, celebramos la solemnidad de «Santa María Madre de Dios». Un día muy especial para contemplar a la Madre que lo dio todo para que Dios, en su proyecto salvador, lo realizara contando, una vez más, con el ser humano. En este caso, con María, la sencilla mujer de Nazaret, que estuvo siempre atenta a la Palabra. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Lucas 2,16-21: Leemos este texto de Lucas con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)    ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?
2)    ¿Dónde y en qué condición encontraron los pastores a Jesús?
3)    ¿Qué hacen los pastores al llegar al pesebre y ver a Jesús?
4)    ¿Cuál fue la actitud de María después de escuchar lo que le contaron los pastores?
5)    ¿Qué hacen los pastores al volver a su lugar de origen?
6)    ¿Qué hacen María Y José al cumplirse los ocho días de nacer?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.
a.    La gente que esperaba al Salvador de todo un pueblo y deberá reconocerlo en un niño recién nacido, pobre, que yace entre dos animales. ¡Gran sorpresa! El plan de Dios acontece a veces de modo inesperado, lleno de sorpresa. ¿Esto sucede también hoy?  Explicar.
b.    ¿Cómo se ha manifestado Dios en los acontecimientos de nuestra vida e historia?
  1. Los pastores se convierten en pregoneros de las maravillas de Dios que habían podido ver y oír. ¿Cómo proclamamos nosotros la experiencia gozosa de nuestro encuentro con el Mesías?
  2. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. …se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído”.

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: Seguir viviendo con el espíritu de la navidad en los diversos ambientes: familia, barrio, trabajo, lugar de compromiso. Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante la semana mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Dios de la Paz, que quieres que vivamos como hermanos y hermanas en unidad fraterna. En este tiempo que damos comienzo al nuevo año, te pedimos con todo el corazón nos concedas la Paz, don tuyo y a la vez fruto de nuestros esfuerzos por la Justicia, y que hagas de nosotros sus esforzados constructores, para que merezcamos la bienaventuranza que anunció Jesús. AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo…
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Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más
1. La función de los dos primeros capítulos del Evangelio de Lucas: Se trata de dos capítulos bastantes conocidos, pero pocos profundizados. Lucas los escribe imitando los escritos del Antiguo Testamento. Es como si estos dos capítulos fuesen los últimos del Antiguo Testamento abriendo la puerta para la llegada del Nuevo Testamento. En estos capítulos nos hace sentir el perfume de un ambiente de ternura y alabanza. Del principio al fin, se alaba y canta la misericordia de Dios que, finalmente, viene a cumplir sus promesas. Lucas nos muestra cómo Jesús, cumple el Antiguo Testamento iniciando el Nuevo Testamento. Y lo cumple a favor de los pobres, de aquéllos que sabrán esperar su venida: Isabel, Zacarías, José, Simeón, Ana, los pastores. Por esto, los dos primeros capítulos no son historia según el sentido que hoy le damos a la historia. Sirven mucho más como un espejo, en el que los destinatarios, los cristianos convertidos del paganismo, podían descubrir quién era Jesús y cómo había venido para realizar las profecías del Antiguo Testamento, respondiendo a las más profundas aspiraciones del corazón humano. Era espejo también de lo que estaba acaeciendo en las comunidades del tiempo de Lucas. Las comunidades venidas del paganismo nacerán de las comunidades de los judíos convertidos. Pero ellos eran diferentes. El Nuevo Testamento no correspondía a lo que el Antiguo Testamento imaginaba y esperaba. Era “la señal de contradicción” (Lc 2,34), causaba tensión y era fuente de muchos dolores. En la conducta de María, Lucas presenta un modelo de cómo las comunidades podían reaccionar y perseverar en el Nuevo. En estos dos capítulos Lucas presenta a María como modelo para la vida de las comunidades. La clave nos viene dada en aquel episodio en la que una mujer del pueblo elogia a la madre de Jesús. Jesús modifica el elogio y dice: “Dichosos aquéllos que escuchan la palabra de Dios y la guardan” (Lc 11,27-28) Aquí está la grandeza de María. Es en el modo en el que María sabe referirse a la Palabra de Dios en el que las comunidades contemplan el modo más correcto de relacionarse con la Palabra de Dios: acogerla, encarnarla, vivirla, profundizarla, rumiarla, hacerla nacer y crecer, dejarse plasmar por ella, aun cuando no se entienda o cuando nos hace sufrir. Es ésta la visión que subyace en los dos títulos de los capítulos 1 y 2 del Evangelio de Lucas, que hablan de María, la madre de Jesús.
2. Jesús no nace entre los grandes y poderosos del mundo sino, muy en la línea de Lucas, entre los pequeños y los humildes; como los pastores de Belén, que no son meras figuras decorativas de nuestros «belenes», pesebres o nacimientos, sino que eran, en los tiempos de Jesús, personas mal vistas, con fama de ladrones, de ignorantes y de incapaces de cumplir la ley religiosa judía. A ellos en primer lugar llaman los «ángeles» a saludar y a adorar al Salvador recién nacido. Ellos se convierten en pregoneros de las maravillas de Dios que habían podido ver y oír por sí mismos. Algo similar pasa con María y José: no eran una pareja de nobles ni de potentados, eran apenas un humilde matrimonio de artesanos, sin poder ni prestigio alguno. Pero María, la madre, «guardaba y meditaba estos acontecimientos en su corazón», y seguramente se alegraba y daba gracias a Dios por ellos, y estaba dispuesta a testimoniarlo delante de los demás, como lo hizo delante de Isabel, entonando el Magníficat.
3. Conducta de María y de los pastores ante los hechos, ante la palabra: Lucas añade enseguida que “María conservaba estas palabras (acontecimientos) meditándolos en su corazón”. Son dos modos de percibir y acoger la Palabra de Dios:
a.    Los pastores se levantan y van para ver los hechos y verificar en ellos la señal que se les había dado por el ángel, y después, vuelven a sus rebaños glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído.
b.    María, por su parte, conservaba con cuidado todos los acontecimientos en la memoria y los meditaba en su corazón. Meditar las cosas significa rumiarlas e iluminarlas con la luz de la Palabra de Dios, para así llegar a entender mejor todo el significado para la vida.
4. La circuncisión y el Nombre de Jesús: De acuerdo con una norma de la Ley, el pequeño Jesús es circuncidado el octavo día después de su nacimiento (Génesis 17,12). La circuncisión era una señal de pertenencia al pueblo. Daba identidad a la persona. En esta ocasión cada niño recibía su nombre (Lc 1,59-63). El niño recibe el nombre de Jesús que le había sido dado por el ángel, antes de ser concebido. El ángel había dicho a José que el nombre del niño debía ser Jesús “él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21). El nombre de Jesús es Cristo, que significa Ungido o Mesías. Jesús es el Mesías esperado. Un tercer nombre es Emmanuel, que significa Dios con nosotros (Mt 1,23). ¡El nombre completo es Jesús Cristo Emmanuel!