21 may 2014

4° Domingo de Pascua



Juan 10,1-18


1. Oración Inicial: Señor de la Vida, envía tu Espíritu Santo.  Concédenos escuchar con apertura de corazón tu Palabra y comprender su mensaje para que vivamos siempre conforme a tu voluntad y actuemos como luz y fermento del mundo.     AMÉN.  Cantar  «Espíritu Santo Ven, Ven».

2.  Lectura: ¿Qué dice el texto?
a. Introducción: El texto de hoy nos pone delante la figura tan familiar del Buen Pastor. Hablando de las ovejas del redil de Dios, Jesús usa diversas imágenes para describir la conducta de aquéllos que se ocupan del rebaño. Durante su lectura tratamos de poner atención a las diversas imágenes o comparaciones que usa Jesús para presentarse como el verdadero Pastor. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.
b. Leer el texto: Juan 10,1-18: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.
c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones.  Terminar cantando: «Tu Palabra me Da Vida».
d. ¿Qué dice el texto?
1)     Cada persona lee el versículo o parte del texto que le impresionó más.
2)     ¿Con qué comparación comienza Jesús su discurso? ¿Lograron entender lo quería decir?
3)     ¿Quién es la puerta por donde pasan las ovejas? ¿Qué les espera a quienes entran por ella?
4)    ¿Quién es el Buen Pastor? ¿Cuál es la diferencia entre la práctica del Buen Pastor y la práctica de los ladrones?
5)    ¿Por qué ha venido Jesús? ¿Cómo defiende la vida de las ovejas el buen pastor? ¿Cuál es la relación entre el pastor y sus ovejas?
6)     ¿Cuál es la meta de Jesús para las personas que no son todavía sus seguidores?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.
a)     ¿Quiénes son hoy los "ladrones" y "lobos" que amenazan y matan la vida?
b)    Jesús ha venido para que tengamos vida en abundancia: Compartir algunos hechos concretos en nuestra realidad que revelan la negación de una vida digna. ¿Cómo estamos reaccionando delante de esta realidad? ¿Qué hacemos para defender la vida amenazada de los pobres?
c)   ¿Cómo procla­mar al Buen Pastor que vino a traer vida en abundancia? Ante los hechos de nuestra realidad: ¿Qué debe­mos hacer para ser pastores y no salteadores en el Chile de hoy?
d)    Jesús abre el horizonte y dice que tiene otras ovejas que no son de este redil: ¿No será que hoy la Iglesia está muy encerrada en sus cosas, en una manera de celebrar, de organizarse, lo que mantiene alejada a mucha gente que, de buena gana, entraría en nuestra comunión si abriéramos las puertas que nos encierran?
e)     ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «…he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso: ¿Qué puedes hacer para ponerse al servicio de la vida esta semana?  Llevamos una "palabra". Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

6. Oración final: Jesús, Buen Pastor, cuida a toda la humanidad, y ya que compartimos la alegría de la Resurrección, danos fuerza para trabajar con valor por el Reino y el gozo de verlo crecer poco a poco en el mundo, de modo que la fraternidad y solidaridad universal sea cada día más real.  Padre Nuestro, que estás en el cielo… AMÉN.  

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Querido(a) Animador(a): Sugerimos seguir la siguiente pauta al iniciar cada encuentro:
Compartir sobre lo que le pasó a la gente en su diario vivir durante la semana.
     ¿Cómo he experimentado a Jesús en lo que he vivido?  ¿Qué ha hecho Cristo en mi vida?  ¿Qué he hecho esta semana para extender el Reino de Dios?

2. El contexto: He aquí un ejemplo de cómo fue escrito y confeccionado el evangelio de Juan. Las palabras de Jesús sobre el Pastor (10,1-18) son como un ladrillo colocado en una pared casi terminada. Inmediatamente antes, en Juan 9,40-41, Jesús hablaba de la ceguera de los fariseos. Inmediatamente después, en Juan 10,19-21, vemos la conclusión de la discusión sobre la ceguera. Y así las palabras sobre el Buen Pastor nos enseñan cómo hacer para quitar de los ojos la ceguera. Con este ladrillo la pared queda más fuerte y más bella.

3. La comparación entre el salteador y el pastor (10,1-5): Para entender esta comparación debemos recordar lo siguiente: En aquel tiempo, los pastores se ocupaban del rebaño durante el día. Cuando llegaba la noche, llevaban las ovejas a un gran redil o recinto comunitario, bien protegido contra salteadores y lobos. Todos los pastores de una misma región llevaban allí sus rebaños. Había un guardián que se ocupaba del redil toda la noche. Por la mañana venía el pastor, tocaba las palmas de las manos sobre la puerta y el guardián abría. El pastor se acercaba y llamaba a sus ovejas por su nombre. Las ovejas reconocían la voz del pastor, se levantaban y salían detrás de él a pastar. Las ovejas de los otros pastores oían la voz, pero se quedaban donde estaban, porque para ellas no era conocida la voz. Todos los días había peligros de asaltos. Los ladrones entraban por una hendidura, quitando las piedras del muro que rodeaba, para robar las ovejas. No entraban por la puerta, porque allí estaba el guardián vigilando.

4. La comparación de la puerta de las ovejas (10, 6-10): Aquéllos que escuchaban, los fariseos, (9,40-41), no entendían lo que significaba “entrar por la puerta”. Jesús lo explica: “Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores”. ¿De quién está hablando Jesús con esta frase tan dura? Probablemente, por su manera de hablar de los salteadores, se refería a los jefes religiosos que arrastraban a la gente detrás de ellos, pero no respondían a las esperanzas de la gente. No estaban interesados en el bien del pueblo, sino más bien en su propio dinero y en sus intereses. Engañaban a la gente y la abandonaban a su suerte. El criterio fundamental para discernir entre el pastor y el salteador es la defensa de la vida de las ovejas. Entrar por la puerta significa imitar la conducta de Jesús en defensa de la vida de las ovejas. Jesús pide a la gente tomar la iniciativa de no seguir a quien se presenta como si fuese pastor, pero que no está interesado en la vida de la gente.

5. La comparación del Buen Pastor (10,11-15): Jesús cambia la comparación. Antes Él era la puerta, ahora es el pastor. Pero Jesús no es un pastor cualquiera, es ¡el buen pastor! La imagen del buen pastor viene del Antiguo Testamento. Diciendo que es el Buen Pastor, Jesús se presenta como aquél que viene a cumplir las promesas de los profetas y las esperanzas del pueblo. Hay dos puntos en los que insiste: (a) En la defensa de la vida de las ovejas: el buen pastor da su vida. (b) En el mutuo entendimiento entre el pastor y las ovejas: El Pastor conoce a sus ovejas y ellas conocen al pastor. Y el falso pastor, que quiere vencer su ceguera, debe confrontar su propia opinión con la opinión de la gente. Esto era lo que no hacían los fariseos. Ellos despreciaban a las ovejas y las llamaban gente maldita e ignorante (7,49; 9,34). Al contrario, Jesús dice que la gente tiene una percepción infalible para saber quién es el buen pastor, porque reconoce la voz del pastor (10,4). Los fariseos pensaban que poseían la certeza en discernir las cosas de Dios. Pero en realidad eran ciegos. El discurso sobre el Buen Pastor encierra dos importantes reglas para quitar la ceguera farisaica de nuestros ojos: (a) Los pastores están muy atentos a la reacción de las ovejas, porque reconocen la voz del pastor. (b) Las ovejas deben prestar mucha atención a la conducta de aquéllos que se dicen pastores para verificar si verdaderamente les interesa la vida de las ovejas, sí o no, o si son capaces de dar la vida por las ovejas. ¿Y los pastores de hoy?

6. La meta a la que Jesús quiere llegar: un solo rebaño y un solo pastor (10,16-18): Jesús abre el horizonte y dice que tiene otras ovejas que no son de este redil. Y ellas no oyen la voz de Jesús, pero cuando la oigan, se darán cuenta que Él es el pastor y lo seguirán. Aquí aparece el comportamiento ecuménico de las comunidades del “Discípulo Amado”.

7. ¿Qué debemos hacer? Estamos ante la disyuntiva central: vida o muerte. Jesús hace ver así lo que está realmente en juego al interior de la Iglesia. Porque de eso se trata, de cómo se viven las responsabilidades en la comunidad cristiana. Quienes tienen una tarea de orientación en ella deben estar cerca al pueblo cristiano, conocer sus necesidades y esperanzas. Más todavía, compartir su vida. Como el buen pastor debemos ser la puerta por la que entran las personas a la justicia y la alegría del Reino (vs.7-9). La responsabilidad pastoral no es un privilegio, es un servicio. El pastor que se aleja de los sufrimientos cotidianos de los pobres, de los maltratos que reciben, se convierte en un extraño, y finalmente -por duros que puedan parecer los términos- en un "ladrón y salteador". Es un riesgo permanente. La advertencia del Señor es severa y exigente.

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