29 nov 2013

Domingo 29



Lucas 18,1-8

1. Oración Inicial: Señor Jesús, abre nuestros ojos y oídos a tu Palabra. Queremos leer y escuchar tu voz y meditar tus enseñanzas.  Envía tu Espíritu Santo y despierta nuestra inteligencia, para que tu Palabra penetre nuestros corazones  y podamos saborearla y comprenderla.  Danos una gran fe en ti,  para que tus palabras sean la luz que nos guíe por los caminos de la justicia y de la verdad.  Habla, Señor, te escuchamos y deseamos poner en práctica tu Palabra.  AMÉN.  Cantar  «Espíritu Santo Ven, Ven».

2.  Lectura: ¿Qué dice el texto?
a. Introducción: El texto de hoy habla de la oración, un tema muy querido para Lucas. Recurre a una parábola extraída de la vida de cada día para después dar instrucciones. Lucas presenta la parábola de un modo didáctico: prepara una breve introducción que sirve de clave de lectura. Después viene la parábola, y, finalmente, Jesús mismo aplica la parábola a la vida. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.
b. Leer el texto: Lucas 18,1-8: Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.
c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones.  Terminar cantando: «Tu Palabra me Da Vida».
d. ¿Qué dice el texto?
1)     Cada persona lee el versículo o parte del texto que le impresionó más.
2)     ¿Para qué contó Jesús esta parábola?
3)     ¿Qué tipo de persona era el juez?
4)     ¿Qué es lo que hace y dice la viuda? ¿Qué actitud demuestra? ¿Qué cambio logra en el  juez?
5)     ¿Cuál fue  la actitud del juez al principio? ¿Qué cambio se da en él? ¿Por qué cambió?
6)     ¿Cuál es la aplicación o enseñanza final que hace Jesús en la parábola?
7)     ¿Cuál es la provocativa frase final?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

a)     La viuda pudiera representar a personas sencillas del pueblo que, a pesar de su pequeñez e indefensión, encuentran fuerza en su fe para defender sus derechos, los derechos de los pobres, que son derechos de Dios. Comentar. Dar ejemplos.
b)    Para nosotros(as): ¿Es necesario  orar siempre sin desanimarse? ¿Por qué?
c)     ¿Encontrará fe sobre la tierra?” ¿Tenemos el valor de no desanimarnos, de perseverar y seguir luchando aunque Dios tarde en responder o no vemos la respuesta que esperamos?
d)    ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. «Padre Bueno, ayúdanos a orar siempre sin desanimarnos».

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, volver la mirada al mundo y comprometernos con el Reino de Dios y su justicia: Compromiso: Esta semana haz el propósito de buscar un momento del día para el encuentro personal con Dios.  Llevamos una "palabra". Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

6. Oración final: Padre de misericordia: confiamos a ti la esperanza y la resistencia de todas las personas que reclaman insistentemente una justicia que no saben de dónde les llegará. Danos fe y valor para resistir  la tentación de la desesperanza  para permanecer firmes junto a Ti. en la oración constante y en la construcción del Reino. Padre Nuestro, que estás en el cielo… AMÉN.  

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Querido(a) Animador(a): Sugerimos seguir la siguiente pauta al iniciar cada encuentro:
a)    Compartir sobre lo que le pasó a la gente en su diario vivir durante la semana.
b)    ¿Cómo he experimentado a Jesús en lo que he vivido? ¿Qué ha hecho Cristo en mi vida?
c)    ¿Qué he hecho esta semana para extender el Reino de Dios?

2. Contexto: Es significativo que el texto enfrente a una viuda, que en la Biblia es una figura típica de las personas más necesitadas (Ex 22,21-24; Is 1,17.23; Jr 7,6), a un adversario que probablemente es un rico. Este podría sobornar al juez, pero la viuda no, debido a su pobreza. Pues bien, afirma la parábola, si un juez injusto termina por hacer caso a la viuda, con mucho más motivo lo hará Dios que se mueve impulsado por la misericordia y defiende a los débiles (Dt 10,17-18; Eclo 35,12-18). Quizá la comunidad de Lucas, que vive en un mundo hostil y cercano a las primeras persecuciones, se hacía la pregunta de por qué no intervenía Dios para salvar a su Iglesia. Parecía que no escuchaba sus súplicas. Lucas encuentra en esta parábola de Jesús una buena respuesta a esa situación de incertidumbre y de aparente silencio de Dios. Lc 18,8 anima a los creyentes a permanecer fieles al Señor, incluso cuando la fe vaya perdiendo importancia en el mundo. Quizá el retraso de la venida del Señor y la hostilidad del mundo que rodeaba a la comunidad lucana habían apagado el entusiasmo de la fe. La pregunta se transforma así en una exhortación a perseverar en la fe. No es, por tanto, el conjunto de este texto una invitación a la pasividad. La oración del creyente es como la respiración que permite seguir viviendo los continuos compromisos evangélicos que van construyendo un mundo más justo y  fraterno. La oración no nos retira del mundo sino que nos dirige hacia él para transformarlo según los criterios y valores del reino proclamado por Jesús.

3. Jesús propuso esta parábola para invitar a sus discípulos a no desanimarse en su intento de implantar el reinado de Dios en el mundo. Para ello deberían ser constantes en la oración, como la viuda lo fue en pedir justicia hasta ser oída por aquél juez que hacía oídos sordos a su súplica. Su constancia e insistencia llevó al juez a hacer justicia a la viuda, liberándose de este modo de ser importunado por ella. Esta parábola del evangelio tiene un final feliz, como tantas otras, aunque así no suele suceder siempre en la vida. Porque ¿Cuánta gente muere sin que se le haga justicia, a pesar de haber estado de por vida suplicando al Dios del cielo? ¿Cuántos pobres luchan por sobrevivir sin que nadie les haga justicia? En medio de tanto sufrimiento, al creyente le resulta cada vez más difícil orar, entrar en diálogo con ese Dios a quien Jesús llama “padre”, para pedirle que “venga a nosotros tu reino”. Desde la noche oscura de ese mundo, desde la injusticia estructural, resulta cada día más difícil mantener firme la fe. La oración que es la necesidad extrema que viven tantas personas de nuestro pueblo pobre y maltratado. El cristiano, consciente de la compañía de Dios en su camino hacia la justicia y la fraternidad, no debe desfallecer, sino insistir en la oración, pidiendo fuerza para perseverar hasta implantar su reinado en un mundo donde dominan otros señores. Sólo la oración lo mantendrá en esperanza.

4. El contraste entre la viuda y el juez. Jesús nos muestra dos personajes de la vida real: un juez sin consideración a Dios ni al prójimo, y una viuda que no desiste en luchar por sus derechos ante el juez. El simple hecho de que Jesús nos muestre estos dos personajes revela que conoce la sociedad de su tiempo. La parábola no sólo presenta a la pobre gente que lucha ante los tribunales para ver reconocido sus derechos, sino deja también entrever el contraste violento entre los grupos sociales. Por un lado, un juez insensible, sin religión. Por otro, la viuda que sabe a qué puerta llamar para obtener lo que le es debido.

5. El cambio que se da en el juez y el porqué del cambio. Por mucho tiempo, pidiendo la misma cosa cada día, la viuda no obtiene nada del juez inicuo. Finalmente el juez, a pesar de que “no temía Dios ni respetaba a ninguno”, decide atender a la viuda y hacerle justicia. El motivo es: liberarse de las continuas molestias. Motivo para su interés. ¡Pero la viuda obtiene lo que quería! Es esto un hecho de la vida de cada día escogido para mostrar la eficacia de la oración e inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer. No sólo en el tiempo de Jesús ha habido jueces injustos o personas que claman por justicia, sin conseguirla. Pero aquí la viuda logra su objetivo a fuerza de insistencia. Afirmación de pura fe, convicción profunda de que alguien escucha y está atento a nuestra necesidad y a nuestro grito.

6. El evangelio de Lucas sigue mostrando su sensibilidad con los problemas de los pobres y los sencillos. En el Antiguo Testamento, las historias entre jueces y viudas, especialmente en los planteamientos de los profetas, se multiplican incesantemente. Son bien conocidos los jueces injustos y las viudas desvalidas (Am 5,7.10-13; Is 1,23; 5,7-23; Jer 5,28; Is 1,17; Jer 22,3). El mismo Lucas es el evangelista que más se ha permitido hablar de mujeres viudas en su evangelio (Lc 2,36-38; 4,25-26;7,11-17;20,47; 21,1-4). En lo que se refiere a la parábola que nos propone, no hay por qué pensar que se tratara de una viuda vieja. Eran muchas las que se quedaban solas en edad muy joven. Su futuro lo debían resolver luchando. Si a ello, añadimos que la mujer no tenía posibilidades en aquella sociedad judía, entenderemos mejor los propósitos de Lucas. Él es el evangelista que mejor ha plasmado el papel de la mujer en la vida de la vida de la comunidad cristiana primitiva y de la sociedad de su tiempo.

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