28 oct 2011

31° Tiempo Ordinario (A)

31° Tiempo Ordinario (A)

Mateo 23, 1-12


1. Oración Inicial: Señor Jesús, envíanos tu Espíritu para que podamos leer tu Palabra libres de prejuicios, para que podamos meditar tu anuncio en su integridad, para que podamos orar para crecer en la comunión contigo y con todas las personas. Para que podamos, finalmente, obrar, contemplando la realidad en la que vivimos cada día, con tus mismos sentimientos y tu misma misericordia. AMÉN.    Cantar "Espíritu Santo Ven, Ven".

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El texto de hoy es la introducción a un extenso discurso de condena, que Jesús pronuncia contra los líderes religiosos de Israel (23,13-36) como consecuencia de un largo enfrentamiento con ellos (Mt 21-22). En el desarrollo del evangelio de Mateo, este largo discurso es la respuesta de Jesús al insis­tente rechazo de su pueblo. Los destinatarios de la primera ex­hortación son la gente y sus discípulos, pe­ro a través de ellos el evangelista se dirige a su comunidad y a la nuestra hoy. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Mt 23, 1-12: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Leerlo una segunda vez.


c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

d. ¿Qué dice el texto?

1)     ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más? ¿Por qué?
2)     ¿A quiénes están dirigidas las palabras de Jesús?
3)     ¿Qué advertencia da Jesús a sus discípulos y a la gente?
4)     ¿Por qué Jesús cuestiona  y critica a los líderes religiosos de Israel?  ¿Cuál es el error básico en su conducta?
5)     ¿Qué hacían y qué buscaban los fari­seos?
6)     En contraste con las autoridades judías: ¿Cómo debe ser la conducta y actitudes de los seguidores de  Jesús y la comunidad cristiana?

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.

  1. ¿Mereceríamos que se dijera de nosotros(as) lo que Jesús dice de aquellos conciudadanos suyos: “Hagan ustedes lo que ellos dicen, pero no lo que hacen”?
  2. ¿Siguen siendo actuales las acusaciones que Jesús dirige a los fariseos en este texto? ¿Por qué?
  3. ¿Cómo son las relaciones en la comunidad cristiana? ¿Y en la Iglesia? ¿Son de autoridad-sumisión o de igualdad y fraternidad?
  4. ¿Qué pasos podemos dar personalmente y como grupo para llegar a ser una Iglesia y una comunidad de "hermanas(os)" y de "servidoras(es)"?
  5. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra? Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. "Ayúdanos, Señor, a vivir como hermanas y hermanos".

5. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometernos con la transformación de la realidad: Compromiso: Intentar asumir un compromiso para llegar a ser una comunidad de "hermanos(as)" y de "servidores(as)" Llevamos una “palabra”. Esa “palabra” o versículo que nos va a acompañar hasta que nos encontremos nuevamente. Seguramente se hará presente durante la semana mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final: Gracias, Señor por ponernos en guardia de un comportamiento hipócrita. Sí, nosotros(as) también estamos entre personas que “dicen y no hacen”; tu Palabra nos cuestiona. La búsqueda de signos exteriores, de alabanzas, de títulos y honores turba los pensamientos y debilita la fraternidad. Ayúdanos ser puros de corazón para que podamos construir una comunidad según tus sentimientos y con tu misma compasión.     AMÈN.   Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Para Las Personas Que Quieran Profundizar Más

1. Contexto: Con este pasaje Jesús inicia un largo discurso de condena con­tra los líderes religiosos de Israel. Sin duda, una tensión similar debió de rodear el último periodo de su vida. Pero lo que más claramente aparece en este pasaje es el conflicto tan intenso que vivía la comunidad cristiana de Mateo frente al judaísmo posterior al año 70. El pasaje recrea una exhortación de Jesús a sus discípulos y a la multitud, pero, al hablar de ellos, el evangelista tiene puestos los ojos en su comunidad. Recuerda y actualiza las enseñanzas de Jesús para desenmascarar las actitudes ajenas al Evangelio que hayan podido introducirse entre los cristianos que vivían alrededor de los años 80-90.

2. La comunidad de Mateo y el judaísmo: El evangelio de Mateo, al igual que los otros evangelios, nace en el seno de una comunidad viva que ha optado por seguir a Jesús pero que encuentra dificultades en su camino. Conocer la situación por la que atravesaba esta comunidad nos ayudará a comprender y a actualizar mejor la Buena Noticia de Jesús.

Una comunidad de origen judío...: La comunidad de Mateo estuvo formada inicialmente por ju­díos que se convirtieron al cristianismo y que fueron abriéndose al mundo no judío. Considera que el pueblo de Israel ha recha­zado el mensaje de Jesús y que, por tanto, éste ha de anunciar­se a todas las naciones. Su vida se desarrolla en un ambiente de fuerte polémica contra el judaísmo porque ambos, tanto judíos como cristianos, se consideran los auténticos herederos de las promesas hechas por Dios en el Antiguo Testamento.

... rechazada por el judaísmo...: Para entender mejor el conflicto planteado en esta comuni­dad con el judaísmo oficial, tenemos que recordar que algunos cristianos, tras la resurrección de Jesús, continuaron unidos al judaísmo. En el ano 70 d.C., cuando las tropas romanas des­truyen el templo de Jerusalén y la ciudad santa, se produjo una crisis en el interior del judaísmo que el grupo de los fariseos intentó resolver en la asamblea de Jamnia. A partir de entonces comenzó la reorganización del pueblo judío en torno a la ley. Su interpretación corría a cargo de las autoridades religiosas, y era norma de orientación y comportamiento para todo el pueblo. Si antes la religión judía había sido plural, pues había distintos grupos con pensamientos diferentes, ahora sólo que­daban los fariseos y maestros de la ley, que adoptaron una postura intransigente frente a los demás grupos judíos, muy especialmente frente a los cristianos, que no se sometieron a la tradición farisea. Uno de estos grupos judeocristianos es la comunidad de Mateo. Como era de esperar, surgieron duros enfrentamientos entre ambos, el judaísmo fariseo y la corriente cristiana, hasta que esta última fue expulsada de la sinagoga judía y sigue un ca­mino diferente. El evangelio de Mateo se sitúa entre los años 80-90, cuando, tras la separación, los enfrentamientos son más fuertes. De ahí las duras acusaciones de este evangelio contra maestros de la ley, fariseos y jefes de los sacerdotes (lee, por ejemplo, Mt 23). Estas descalificaciones y reproches reflejan, en realidad, la polémica de una comunidad que se siente rechaza­da por las autoridades judías y que intenta buscar su identidad en un ambiente que le es hostil.

... que se siente llamada a ser Iglesia de Jesús: La comunidad de Mateo se encuentra en un momento crítico. Hacia fuera, se enfrenta con el rechazo, e incluso la persecución, por parte de sus hermanos judíos; hacia dentro, siente la llama­da a mantener su identidad desde la tradición de Jesús de Nazaret. Tiene delante el reto de continuar acogiendo a los gentiles; de hacer una interpretación propia de la ley de Moisés, ya que la de los maestros de la ley no podía ser aceptada. Había que orga­nizarse, estructurarse internamente, para pervivir en el tiempo; dar respuesta a problemas concretos, como la falta de entusias­mo entre algunos miembros de la comunidad, la apertura evangelizadora... Y todo desde la radicalidad del mensaje de Jesús. El evangelio de Mateo, poniendo los ojos en Jesús y en el grupo de los discípulos que le seguían emprende la tarea de animar a su comunidad para que se convierta en Iglesia cristiana. Éste es también el reto que se nos presenta hoy a nosotros(as). Desde nuestra realidad histórica estamos llamados a hacer vida en nosotros(as), en nuestras comunidades y en nuestra Iglesia, la radicalidad del mensaje de Jesús de Nazaret.

3. La segunda parte de la exhortación comienza subrayando las diferencias entre la actuación de los fariseos y la que debe ca­racterizar a la comunidad cristiana: ustedes, en cambio... Lo importante en la comunidad cristiana no son los títulos y los honores, si­no la fraternidad (todos ustedes son her­manos), que nace del hecho de tener un Pa­dre común (uno solo es su Padre), y de seguir a Jesús (porque uno solo es su guía). Volver a los esquemas jerárquicos del judaísmo, que sitúan a los seres humanos en di­versos niveles de un complicado escalafón es en la perspectiva de Jesús no haber entendido en qué consiste el reino de Dios. En el nuevo orden que inau­gura la llegada del reino sólo hay un Padre y el Primogénito y todos las personas son hermanas(os). Jesús ha venido a convocar una nueva familia y en consecuencia no deben com­petir por los puestos de honor, sino que de­ben hacerse servidores(as) de toda la gente.

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